PREHISTORIA

Más arte de lo que se cree

El descubrimiento de otros grabados paleolíticos en Altamira constata el enorme potencial de la cavidad

Pinturas rupestres en la Cueva de Altamira. alberto morante

Publicado por
Javier G. Paradelo (Efe)
León

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El reciente descubrimiento de nuevas figuras y grabados paleolíticos en la cueva cántabra de Altamira (Santillana del Mar) constata el enorme potencial que para los investigadores tiene la cavidad, y también que en las distintas galerías hay mucho más arte rupestre del que hasta ahora se conocía. Estos hallazgos se enmarcan en el proyecto de investigación El primer arte de la Humanidad, la cueva de Altamira, cuyos resultados se han publicado en el número XXIX de la revista del Instituto de Prehistoria y Arqueología Sautuola, dirigida por Eusebio Dohijo.

La directora de Altamira, Pilar Fatás, asegura que estos descubrimientos suponen «abrir una puerta» a seguir conociendo el pasado y cómo eran aquellos seres humanos primitivos que habitaron y pintaron los techos y paredes de la cueva durante al menos 36.000 años.

Ese estudio ha permitido documentar 33 figuras, representaciones de animales, como ciervos o un «posible» caballo, en su mayoría grabados muy finos, parte en color rojo y otras zonas en carbón negro, que se encuentran en una pared de 28 metros ubicada en el sector 5 de la cavidad.

De todas ellas, se conocían ya 10 desde comienzos del siglo XX pero la novedad es que, junto al resto de figuras identificadas, han sido valoradas en cuanto a antigüedad respecto a las pinturas de la sala de los polícromos, que es la parte más conocida de la cueva.

El valor de los nuevos hallazgos reside en que permiten seguir completando el inventario de representaciones de arte rupestre en el interior de la cueva de Altamira, en especial en los más de 300 metros de longitud de las galerías de la cavidad que estaban menos estudiadas por razones de conservación.

Fatás explica que la importancia de las figuras documentadas es que permiten seguir enmarcando cronológicamente las representaciones realizadas durante los varios milenios en que fue habitada la cueva de Altamira y sus muros decorados.

Resalta que hay documentadas dos fases en la realización de pinturas de Altamira: una anterior a los bisontes del techo de los polícromos, cuya cronología es muy amplia dado que la primera figura tiene 36.000 años y las últimas unos 16.000, y otra que se considera contemporánea a esas pinturas.

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La directora de Altamira resalta la importancia del techo de los polícromos como un compendio de 20.000 años de arte prehistórico.