OTRA MIRADA
El sanatorio Miranda

C/ Ordoño II, número 41. Ovidio Prieto, 2024
En marzo de 1930, Emilio González Miranda solicitó licencia para construir una «Casa» sobre un espléndido solar de su propiedad situado en el número 41 de la calle Ordoño II c/v a la Glorieta de Guzmán el Bueno y la Avda. de la República Argentina con arreglo a los planos elaborados por Luis Aparicio Guisasola y cuyas obras se comprometió a dirigir él mismo. Aparicio había proyectado una Casa para Sanatorio con estructura de muros de carga perimetrales y pilares de hormigón centrales sobre un sótano para almacenes e instalaciones generales.
La planta baja con locales comerciales y dos entradas: la de servicio por República Argentina con escalera de ida y vuelta, y la principal por Ordoño con escalera de tres tramos, bella vidriera y ascensor en su ojo para subir a una planta principal con una parte residencial y otra para consultas con salas de espera, reconocimiento y rayos. La planta segunda con habitaciones para residentes, una cocina, los pertinentes aseos y la sala de curas. Y la tercera con más habitaciones, aseos, salas para esterilizar y de operaciones, además de un amplia y soleada terraza al sur que, tras la reforma y ampliación realizada en 1942, se eliminó. Aparicio trazó los tres alzados simétricos y con sutil ordenación tripartita. Basamento con los huecos de los locales escoltando sencillas portadas clasicistas por ambas calles.
El orden principal estructurado por tiras verticales de ladrillo rojo aparejado a tizón entre hileras revocadas de vanos sobre repisas decoradas y pretiles metálicos de origen industrial alternando con cuerpos volados a modo de miradores de obra sobre atractivas ménsulas fingidas con grandes ventanales culminados por balcones. Estilizadas pilastras de extraños capiteles parecen sostener un cornisamento de vistosos modillones bajo un peto de balaustres entre pedestales que rematan una composición enfatizada por el achatado frontis ornamental sobre la portada principal y, hacia Guzmán, un torreón rotulado bajo chapitel denticular de cuatro faldones empizarrados y aguja hacia el cielo… En el despegue de la arquitectura sanitaria privada leonesa, Luis Aparicio y su particular Eclecticismo academicista aderezado con detalles Art-Decó en una de sus primeras obras reconocidas... El Sanatorio Miranda llegó a tener 47 camas, permaneciendo abierto hasta 1988… Hoy, el edificio se destina a usos residenciales.
