TESTIMONIO DE LA SOLIDARIDAD
Un leonés en la zona cero de la dana: «La tragedia está ahora en el interior de las viviendas»
Víctor Manuel Segura cumple casi tres meses de misión coordinando en Valencia el dispositivo logístico del plan integral de Cruz Roja

Víctor Segura, de espldas a la derecha, en los primeros días de la catástrofe. cruz roja española (Primeros auxilios a una persona en la calle. cre)
Cuando el barranco del Poyo estalló con una tromba de agua descomunal, Víctor Manuel Segura Díez se encontraba en Guadarrama en una formación de Cruz Roja. Esa noche empezaron a sonar las alarmas de los móviles. Era el 29 de octubre de 2024.
Al día siguiente, este leonés, técnico de Socorros en la oficina autonómica de Cruz Roja Castilla y León, se incorpora al equipo de primera línea de la oficina central en Madrid. Pocos días después llegaba a la zona cero de la catástrofe. Durante dos semanas fue uno de los portavoces de Cruz Roja en Valencia. Tuvo que hacer frente a la «campaña de desinformación», sobre todo en las redes sociales. «Cuando llegué a Paiporta, con Mercedes, una compañera de Salvamento Marítimo, a uno de los puentes del barranco del Poyo, la imagen era totalmente apocalíptica: coches por cualquier sitio, medio metro de barro, enseres desperdigados por la calle...».
«Un paisaje similar al que se habían encontrado compañeros de Respuesta Internacional en el terremoto de Haití, a escala más local, pero con más de 190.000 personas afectadas». «Era como salir a la puerta de casa en León y no poder ir a ningún sitio porque estaba todo inundado», como le explicaba a su madre.
Cruz Roja se centró en aquellos primeros días en primeros auxilios, limpieza de vía pública, negocios y viviendas particulares». A principios de diciembre, los equipos de Bomberos y la UME se hacen cargo al 100% en las zonas más peligrosas. Cruz Roja dio alojamiento a más de 4.000 personas en los diferentes albergues habilitados en las zonas afectadas.
Ahora están en la segunda fase, que se focaliza en la parte social, con tarjetas monedero y de bienes como calefactores (la ola de frío también llegó a Valencia), deshumidificadores, juegos de cama (colchones, somieres, almohadas), hidrolimpiadoras y kits de abrigo, descanso e higiene», explica.

Voluntarias de Cruz Roja recoge radiadores para repartir a las personas que tienen dañada su casa.
Víctor Segura realiza su trabajo desde la base de Salvamento Marítimo de la capital valenciana. Un equipo de unas 90 personas en cada turno, está operativo de domingo a domingo. Las seis sedes de la organización en la zona quedaron «com pletamente destruidas» y atienden desde oficinas improvisadas en contenedores, casetas de obra o en la calle.
Las llamadas van a la «oficina central» del puerto. Unas doscientas peticiones de ayuda se gestionan cada día de personas damnificadas en Paiporta, Benetusser, Alfafar, Picaña, Torrent, Aldaia... entre los más afectados de los 71 municipios valencianos que viven la tragedia en mayor o menor medida. «Tenemos el compromiso de atenderlas todas», señala.

Facilitando la movilidad con una grúa silla.
Las misiones diarias de esta segunda fase son menos visibles que la limpieza del barro y la batalla política no deja ver la labor social. «Ahora mismo, las personas tienen un vacío en su propia vivienda y un vacío emocional», comenta. «Las primeras semanas estuvieron con la mente ocupada en limpiar, ver qué pasaba con su vehículo... Ahora los equipos de respuesta social asesoran para ver qué ayudas pueden tener», puntualiza. Además, los equipos de apoyo psicosocial atienden desde el primer momento a «personas que están pasando un duelo complicado, con seguimiento de casos y derivación al sistema de salud cuando se ve que hay una cronificación».

Puerta a puerta para ayudar.
«Todas las semanas hacemos rotación de los equipos voluntariado y siempre decimos que es un aprendizaje personal, profesional e institucional». La dana del 29 de octubre de 2024 en Valencia y Castilla-La Mancha es «un hito histórico para Cruz Roja en España», apunta. Con la dana, han aprendido que «las emergencias no son solo del área de Socorros, sino también de Intervención Social o el centro de recursos FICR que colabora en rehabilitación de medios de vida y negocios», explica.
Víctor Segura, desde la estructura de operaciones, contacta con todos los territorios de Cruz Roja y lleva el control de los equipos de distribución, logística, intervención psicosocial y transporte adaptado. Facilitar la movilidad de personas literalmente atrapadas en sus casas es otra misión esencial. «Hay 6.000 ascensores averiados y muchas personas no pueden salir de sus casas sin apoyo», comenta.

Atendiendo las necesidades sociales en la calle.
Cruz Roja acude a estos domicilios y con una silla grúa eléctrica les baja las escaleras y a la vuelta les sube a las casas. «Tenemos mucha demanda y el ritmo de arreglo de los ascensores no es el deseado», apunta. La ayuda a estas personas ha sido una de las más impactantes para el leonés. «Al principio, cuando estaba en el equipo de portavocías, iba con los equipos de limpieza y la gente te cogía del brazo para pedir que subieras a su casa porque tenían a algún familiar que no se podía mover».
Fue una experiencia en la que compartieron «la ventilación emocional» de las personas afectadas, que necesitaban contar lo que les había pasado o el peligro extremo en el que habían estado. Fueron días en los que acercarse a un punto de distribución y acercar una bolsa de comida a estas viviendas era lo esencial.

Primeros auxilios en una persona herida leve.
La solidaridad «explotó» también en tromba. Llegaba gente de todas partes. «Vimos un chico cargado con pimentón desde la Vera y familias que venían para echar una mano». La primera semana fluyó, pero «llegó un momento en que, si no estaban controlados los accesos a la zona cero, podían llegar a entorpecer la labor».
Había que canalizar la solidaridad y se pusieron controles de acceso a la zona cero. «Se llenaba de vehículos y no había semáforos, había mucho barro, zonas anegadas por las que no se podía pasar y desde el segundo fin de semana se pusieron controles de acceso al perímetro de la zona cero», explica.

Víctor Manuel Segura Diez, leonés técnico de Socorros de Cruz Roja en Castilla y León, en la estación de León.
Van a cumplirse tres meses de la mayor catástrofe natural del siglo en España. En Valencia siguen «en la burbuja de la dana». «La emergencia se vive como en el primer momento aunque no se vean imágenes tan trágicas; ahora la tragedia está en el interior de las viviendas», comenta Segura. «Hay personas que han perdido a familiares, otras se han quedado sin empleo y la labor de los equipos de intervención psicosocial es fundamental», añade.
El plan integral de Cruz Roja Española para la «reconstrucción» dura tres años. A través de 30 puntos de distribución y entrega desde facilitó mas de 39.000 kits de higiene y ha entregado más de 4.300 mantas, con la implicación de 7.500 personas, casi todas voluntarias. En diciembre empezaron el reparto de ayuda económica a 20.000 familias —unas 60.000 personas— en coordinación con la Generalitat y los municipios afectados.
La entidad dispone de más de 22 millones de euros de presupuesto para el plan integral de la dana. Las jornadas de los equipos de Cruz Roja en los contenedores portuarios son largas y siguen abiertas las campañas de captación de ayuda económica a través de bizum con las que se puede colaborar. A medio y largo plazo, apunta Segura, hay que insistir en «la capacidad de resiliencia y preparación ante emergencias a partir de ahora» en todos los territorios. «Los avisos están ahí y, por desgracia, este tipo de eventos climáticos van a ser cada vez más frecuntes», advierte.
Víctor Segura termina su misión en Valencia, en principio, en marzo. «Pero nunca se sabe». Graduado en Relaciones Laborales, entró en Cruz Roja de León a los 18 como monitor de tiempo libre. Ha estado en el programa de empleo y en Socorros, desde donde pasó a la oficina autonómica. Dio apoyo a la marcha negra de 2012 y al operativo del incendio de la sierra de la Culebra en 2022. Cada año, presta su último servicio en la San Silvestre de Sabero. 2024 lo despidió en la zona cero de la dana.