INVESTIGACIÓN
Nuevo Avance contra el temblor esencial
Científicos de la Francisco de Vitoria ven en el cerebelo la clave de la dolencia que afecta a uno de cada cinco mayores de 65
El temblor esencial dificulta hasta beber un vaso de agua.
Beber un vaso de agua, coger los cubiertos o ir al baño son actividades rutinarias que constituyen un enorme problema para las personas que sufren temblores esenciales, una de las enfermedades neurológicas más comunes entre los adultos. El 1% de la población general, el 4% de los mayores de 40 años y uno de cada cinco mayores de 65 padece esta enfermedad, que se hace más presente en la vejez y que deteriora la calidad de vida de los pacientes. Ahora, un estudio internacional en el que ha participado la Universidad Francisco de Vitoria y que ha publicado la revista Neurology ha indagado en los mecanismos cerebrales implicados en los tumores esenciales. Su principal conclusión es que el cerebelo es el centro neurálgico de esta red, con un papel clave tanto en la generación de los síntomas como en el desarrollo de posibles alivios.
El temblor esencial es una enfermedad que causa movimientos involuntarios y rítmicos que pueden ser desde muy leves hasta incapacitantes y se evidencian principalmente en las manos y los brazos, aunque también pueden afectar a la cabeza, la voz y otras partes del cuerpo.
La causa
La causa de los temblores esenciales aún no se comprende completamente, pero está relacionada con alteraciones en las conexiones cerebrales del cerebelo, la corteza del cerebro y el tálamo. En concreto, la investigación, a la que han contribuido la Deakin University en Australia, la Universidad de Turku en Finlandia y la Universidad Sapienza de Roma, subraya el papel clave del cerebelo en la coordinación motora y su conexión con otras áreas cerebrales críticas, lo que abre nuevas posibilidades terapéuticas. "Nuestros hallazgos pueden ayudar a refinar y mejorar tratamientos como la estimulación cerebral profunda (DBS), una técnica que ya se utiliza en algunos casos severos de temblor esencial y que actúa introduciendo un electrodo en el tálamo para actuar sobre la red afectada y reducir los síntomas. Ahora sabemos que es probable que haya que contemplar verificar que la red que vamos a tratar tenga conectividad con el cerebelo. También pueden ayudar a refinar el uso de la ablación con ultrasonidos focalizados (HIFU), que destruyen de forma precisa la zona del cerebro implicada en el temblor sin que sea necesario introducir un electrodo. Además, la identificación de esta red cerebral puede permitir la utilización de estrategias de neuromodulación, como la estimulación magnética transcraneal o técnicas dirigidas específicamente al cerebelo para mejorar el control del temblor", subraya Romero. «Estas son técnicas no invasivas y accesibles que no se han probado lo suficiente hasta la fecha actual", resalta.