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Una madeja de estiércol
Castilla-La Mancha aprueba el uso de la lana de oveja compostada como abono, una salida para el stock

Lana de ovejas en Tenerife.
La Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha ha autorizado a los ganaderos de ovino de esta comunidad a mezclar la lana de sus ovejas con estiércol como fertilizante natural. De esta forma, se da una salida al stock de lana que soportan estos ganaderos, ya que la venta de lana para el sector textil se ha reducido notablemente en los últimos años.
La condición que se impone es que tanto la lana como el estiércol deben proceder de la misma explotación ganadera. Además, la mezcla se mantendrá entre tres y seis meses en fase de compostaje, la lana se incorporará en capa horizontal sobre el estiércol, siendo esa capa de un grosor no mayor de 40 centímetros, cubriéndose a continuación con estiércol. Asimismo, la incorporación anual no superará el 10% del volumen total de estiércol y su aplicación en tierra sólo podrá darse dentro del territorio de Castilla-La Mancha.
Con esta resolución, se da respuesta al problema ocasionado en las últimas campañas en toda Europa por la falta de compradores interesados en la lana producida por los rebaños, con el consiguiente problema de espacio en las granjas. En este sentido, según el consejero de Agricultura de Castilla-La Mancha, Julián Martínez Lizán, «resolvemos un problema que ha ocurrido en las últimas campañas en varios países europeos, lo que ha provocado un acúmulo de vellones en muchas ganaderías, además de las consecuencias económicas derivadas de la búsqueda de la eliminación que se le da a este subproducto».
«El principal beneficio de esta normativa es que, al mezclar la lana con el estiércol, esta deja de ser un residuo que antes no se podía utilizar como abono y ahora sí, una vez mezclada tal como indica la resolución, lo que hace posible que los ganaderos la puedan utilizar para uso propio o venderla para ser usada como fertilizante para la agricultura», explica el consejero castellano-manchego, quien reconoce que la lana, de gran importancia en España hace siglos, «ha perdido la faceta de comercialización puesto que no tiene un atractivo para poder ser comercializada y estaba suponiendo un problema de gestión en las explotaciones de nuestros ganaderos de ovino». «De esta manera, se da una opción, que es la de la eliminación a través del compostaje en la propia explotación, evitamos un problema y así lo tratamos como un producto para aprovechamiento agrícola», añade Martínez Lizán.