El municipio vivió con alegría y expectación el éxito de la misión
Fresno de la Vega toca el cielo de la mano de Jesús Calleja
El Ayuntamiento reunió a los vecinos en la Antigua Hermandad para apoyar al presentador

No todos los días alguien corriente puede presumir de conocer a un astronauta, desde este martes, los vecinos de Fresno de la Vega, sí. La tierriña que vió crecer al conocido presentador y aventurero, Jesús Calleja, celebró con alegría el éxito — y sobretodo el regreso— de la misión espacial NS-30 de Blue Origin, en ese viaje espacial «express» que ha permitido a su vecino más conocido entrar en la lista de españoles que más cerca de la atmósfera han estado, un ícaro a la leonesa que no pierde la sonrisa ni siquiera cuando salía de la cápsula que lo llevó más alto que nadie en esta provincia.
A falta de una hora para que comenzara el lanzamiento, la Antigua Hermandad ahora reconvertida en sala multiusos agrupó en torno a una pantalla en la plaza Mayor a aquellos vecinos que quisieran ver en comunidad el momento estelar de ese joven «guaje» que recorría las calles del pueblo hace muchos años.
El alcalde del municipio, Alfonso Melón, reafirma a Calleja «como el mejor embajador que tenemos» y destaca como ha enarbolado la bandera de Fresno de la Vega, «allí donde ha ido siempre». «El impacto que tiene Calleja en las redes sociales igual aquí no trasciende tanto por las características que tiene el pueblo», indica Melón e incide en el problema por el que pasan la mayoría de municipios de la provincia: la despoblación. «Más del 50 por ciento de nuestros vecinos es mayor de 60 años y más del 22 por ciento es mayor de 80», lo que les obliga a vivirlo de otro manera, recuerda el primer edil.
Isabel Arteaga, familiar del explorador y prima lejana de su madre señala incrédula el impacto de viaje, «es muy fuerte que un chico de León, que estamos en tierra de nadie, vaya a ir». Admite estar nerviosa y «como familiar un poco más, aunque es su sueño desde pequeño, el tan pichi y nosotros algo nerviosos porque no es nuestro hábitat natural, aunque para él es más normal la situación y seguro que controla los nervios».
Por su parte, Yolanda Reinosa, otra vecina orgullosa de Calleja, afirma alegrarse por él: «Es del pueblo y esperamos que consiga muchos más éxitos». Tiene claro que se trata de una aventura y resalta que «la preocupación que tiene que tener su madre es mucha», pero al mismo tiempo, reconocía, que «siempre hay cierto miedo y yo creo que sus aventuras siempre han sido así».
Los asistentes coinciden en la valentía de su paisano. J.M Calleja, primo de su madre, reclama chistoso: «que mande algo para acá», no sabemos si se refiere a un billete para el cohete o a la valentía para montarse en él. «Él ya ha tenido muchas aventuras, es otro embolado más» señala el familiar confiado en que todo saldrá bien.
La tensión contenida se disipó cuando la cápsula que contenía a los tripulantes se abría y mostraba a un Calleja sonriente y victorioso que hizo quebrar el silencio de la Antigua Hermandad, todo había salido segun lo planeado y los asistentes ya no enmudecían expectantes ante el desenlace, aplaudían lo que para muchos será siempre un sueño.