PROYECTO PILOTO EN EL HOSPIUAL DE LEÓN
Proyecto pionero en el Caule: gorros de frío en la unidad de mama contra la alopecia de la quimio
La donación económica de Ana Revuelta, médico estético y farmacéutica, permite adquirir 70 unidades y un frigorífico
Eva de la Riva, paciente del Caule que compró los gorros fríos y ya los usa.
La donación económica de la médico estético y farmacéutica Ana Revuelta ha permitido a la Unidad de Mama del Hospital de León, con la oncóloga Ana López al frente, adquirir 70 gorros hipotérmicos para la prevención de la alopecia inducida por la quimioterapia en pacientes de cáncer de mama. Este novedoso procedimiento es poco común en los hospitales públicos debido a su alto coste. La Unidad de Mama del Hospital de León apuesta por esta técnica de enfriamiento del cuero cabelludo que ha demostrado su eficacia para evitar la caída del cabello que producen por los tratamientos de quimioterapia que reciben cada año 400 nuevas mujeres en León.
La alopecia es uno de los aspectos que más afecta psicológicamente a las pacientes que reciben tratamiento de quimioterapia. «Existen diversos ensayos clínicos que avalan el uso de gorro de hipotermia para prevenir la pérdida de cabello durante el tratamiento de quimioterapia», explica la oncóloga Mariana López, una de las responsables de este nuevo servicio que comenzará en los próximos días, cuando lleguen los gorros, en pacientes que reciben quimioterapia con intención curativa y con un número de sesiones determinadas. «El proyecto se iniciará en pacientes con cáncer de mama en etapas tempranas en quienes se indique tratamiento con quimioterapia potencialmente alopeciante, con la posibilidad de extender el uso a otros tumores», explica Mariana López.
A 20 grados bajo cero
Los gorros hipotérmicos son de gel no automáticos que se mantienen a muy baja temperatura con el objetivo de evitar que el medicamento quimioterápico llegue a la raíz del pelo y afecte a las pacientes de forma permanente. «Son como unos gorros de piscina a los que se meten unos cristales de gel que hay que mantener en frío y se activan con el agua». El gorro adquiere una temperatura de menos 20 grados y se tienen que poner en la cabeza de la paciente 45 minutos antes de que comience la sesión de quimio. «Cada paciente cambia de gorro una media de cinco veces durante las cuatro horas de media que duran las sesiones, para mantener el folículo piloso frío». Esto obliga a mantener disponibles y fríos una media de cinco gorros por sesión y paciente.
Con el dinero donado, además de los 70 gorros (cada unidad cuesta 85 euros) se ha adquirido un contenedor frigorífico que cuesta 1.395 euros y que alcanza las temperaturas bajo cero que necesitan los gorros para estar disponibles en todo momento.
Mariana López, oncóloga de la Unidad del Cáncer de Mama del Hospital
La eficacia del tratamiento ha llevado a algunas pacientes a comprar por su cuenta los gorros, que se pueden adquirir en Amazon. Es el caso de Eva de la Riva, paciente de cáncer de mama, que adquirió cinco gorros por 450 euros. «Yo no conocía nada de estos gorros y al poco de recibir el diagnóstico me llegó un Tik Tok con este contenido. Me sorprendió bastante porque no había buscado nada en internet. Llevo ya doce ciclos y me ha funcionado, aunque me llegaron después de comenzar con el primer ciclo. He perdido algo de pelo, pero a estas alturas del tratamiento ya no debería tener nada porque se cae a la tercera sesión. Los tengo en el congelador y una hora antes de ir al hospital para las sesiones de quimioterapia me lo pongo. Antes hay que mojarse la cabeza. El frío es doloroso y me protejo las orejas y la frente con algodones y gasas. Hay mujeres que no lo soportan».
Eva asume ahora un nuevo reto. La quimioterapia funciona y apenas le produce efectos secundarios. «El tumor se ha reducido mucho y mi oncóloga Ana López, me ha propuesto otras doce sesiones".