CONCIENCIACIÓN
Inmigrante y con autismo
Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, las distintas caras de una realidad social poco visible
El joven venezolano David Dias.
Emigrar a otro país supone adaptarse a una nueva cultura, otro idioma y a un entorno diferente, una reubicación que se convierte en un doble reto para las personas con autismo, como es el caso del joven venezolano David Dias, que reside en España desde hace siete años. «Si para cualquier persona ya supone una gran desregularización cambiar de contexto y de país, para las personas con autismo afrontar tantas novedades de golpe es un doble reto», explica María Verde, psicóloga de la Confederación Autismo España. La especialista explica que, «en términos generales, a las personas con autismo les resulta difícil afrontar cambios, novedades y escenarios diferentes a los habituales», pero puntualiza que no siempre es así porque «la diversidad dentro del espectro es infinita». Con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se celebra este miércoles, Dias cuenta su experiencia en tres países: Venezuela, España y Bélgica. Adaptarse a España no fue tan difícil como pensaba porque llegó «de un país que está en la ruina total», según dice a EFE. El joven aterrizó en Madrid para comenzar una nueva vida porque en Venezuela la situación se había vuelto insostenible y su familia tuvo que emigrar «por fuerza económica», comenta. En su país de origen no tuvo una vida nada fácil, sufrió maltrato en la escuela y en las calles, algo que justifica por la falta de «educación para entender lo que es el autismo». A pesar de las dificultades, Dias terminó el instituto y comenzó la carrera de periodismo en la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas.
Sus últimos años allí fueron los más duros, su situación empeoró y tuvo varios intentos de suicidio. Llegar a España para él fue «liberador, escapar de una prisión donde no había ni esperanza ni futuro fue escapar de una pesadilla».
De Venezuela se llevó algunos de sus temores: «Al principio —confiesa— tenía miedo a salir de noche y no hablaba con la gente porque temía que me quisieran hacer daño». Tras un año de adaptación en la capital española, retomó los estudios en la Universidad Carlos III y, cuando comenzó, las clases se sorprendió de las adaptaciones de que disponía, como poder examinarse con ordenador debido a su disgrafía, un trastorno que dificulta la escritura. Dias marchó a Hasselt (Bélgica) para cursar el programa europeo Erasmus.