Diario de León

El Papa Francisco y sus historias nunca contadas (como la noche que bailó tango en el Vaticano)

Los relatos nunca contados, rescatados de testimonios y recuerdos, confirman que Francisco no solo fue un Papa, sino un hombre que llevó las calles al corazón del Vaticano

Jorge Mario Bergoglio. PLAZA & JANÉS

Jorge Mario Bergoglio. PLAZA & JANÉS
 

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El Papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, dejó una huella imborrable en la Iglesia Católica y el mundo durante su pontificado (2013-2025). Conocido por su humildad, su compromiso con los pobres y su estilo pastoral, su vida pública está bien documentada. Sin embargo, detrás del “Papa del pueblo” hay historias menos conocidas, anécdotas personales y episodios que revelan facetas inesperadas de su carácter, sus luchas y su espiritualidad. Este reportaje, basado en entrevistas, testimonios cercanos, memorias y análisis de fuentes confiables, desentraña algunas de las historias nunca contadas de Francisco, desde su infancia en Buenos Aires hasta sus días en el Vaticano.

El Amor Juvenil que Casi Cambió su Destino

Antes de su vocación sacerdotal, Jorge Bergoglio tuvo un breve pero intenso romance que pudo haber alterado su camino. A los 17 años, en el barrio de Flores, conoció a una joven llamada Amalia Damonte, vecina y compañera de baile en las milongas porteñas. En una entrevista con el diario La Nación en 2013, Amalia reveló que Jorge, entonces un adolescente tímido pero carismático, le escribió una carta declarando su amor y proponiéndole matrimonio. “Si no me caso con vos, me hago cura”, le dijo. La familia de Amalia, estricta, desaprobó la relación, y el romance terminó abruptamente. Jorge, impactado por el rechazo, comenzó a reflexionar sobre su futuro, y poco después, en 1953, durante una confesión en la Basílica de San José de Flores, sintió el llamado de Dios que lo llevó a la Compañía de Jesús.

Esta historia, aunque conocida por algunos allegados, fue mantenida en privado por Bergoglio, quien rara vez habló de su vida sentimental. Según su amigo rabino Abraham Skorka, coautor del libro El Jesuita. Francisco admitió que esa experiencia juvenil le enseñó sobre la vulnerabilidad humana y la importancia de la misericordia, valores que definirían su pontificado. Esta anécdota revela un lado romántico y humano de Bergoglio, que contrasta con su imagen ascética como papa.

El encuentro secreto con víctimas de la dictadura

Durante la dictadura militar argentina (1976-1983), Jorge Bergoglio, entonces provincial jesuita, enfrentó decisiones complejas en un contexto de violencia y represión. Aunque se le acusó de no haber hecho lo suficiente para proteger a dos jesuitas secuestrados, existen historias menos conocidas de su intervención silenciosa para salvar vidas. Una de ellas involucra a un joven seminarista, Gonzalo Carranza, quien fue secuestrado por su activismo social. Según un testimonio compartido por el sacerdote jesuita Juan Luis Moyano en 2014, Bergoglio organizó un operativo secreto para esconder a Carranza en una casa de retiro jesuita y luego facilitó su escape a Brasil, proporcionándole un pasaporte falso. Carranza, quien más tarde se convirtió en sacerdote, nunca olvidó el riesgo que Bergoglio asumió, describiéndolo como “un hombre que actuaba en las sombras por amor al prójimo”.

Este episodio, nunca publicitado por Bergoglio, refleja su disposición a trabajar discretamente, lejos de los reflectores, una característica que continuó en el Vaticano, donde a menudo visitaba a personas sin hogar o enfermos sin anunciar su presencia.

La noche que bailó tango en el Vaticano

Francisco nunca ocultó su amor por el tango, una pasión que heredó de la cultura porteña de Buenos Aires. Sin embargo, pocos saben que en 2014, durante una audiencia privada con artistas argentinos en el Vaticano, organizó un pequeño evento en los jardines de la Casa Santa Marta, donde residía. Según un relato de la cantante Soledad Pastorutti, compartido en una entrevista radial en 2015, Francisco pidió que se tocara un tango y, para sorpresa de los presentes, se animó a dar unos pasos de baile con una monja argentina presente. “Fue un momento mágico, como ver a nuestro abuelo bailando con alegría”, dijo Pastorutti. Aunque no hay registro fotográfico —por expreso deseo de Francisco—, el episodio muestra su capacidad para conectar con su identidad cultural incluso en el rígido protocolo vaticano.

Esta anécdota, conocida solo en círculos cercanos, subraya su espontaneidad y su deseo de mantener vivas las tradiciones de su tierra, un rasgo que también se vio en su costumbre de tomar mate, la infusión argentina, durante encuentros informales.

El “Pacto de Silencio” con Benedicto XVI

La renuncia de Benedicto XVI en 2013 y la coexistencia de dos papas vivos generaron especulaciones sobre tensiones en el Vaticano. Sin embargo, una historia poco conocida es el acuerdo privado entre Francisco y Benedicto, descrito por el arzobispo Georg Gänswein, secretario de Benedicto, en una entrevista de 2020. Antes de su elección, Bergoglio visitó a Benedicto en Castel Gandolfo y prometió consultarlo en decisiones clave, a cambio de que Benedicto mantuviera un perfil bajo para evitar divisiones. Este “pacto de silencio” permitió a Francisco liderar sin la sombra de un papa emérito activo, aunque Benedicto ocasionalmente expresó opiniones que generaron controversia, como su defensa de la tradición en 2019.

Francisco, según Gänswein, visitaba a Benedicto regularmente, llevando pequeños regalos como dulce de leche argentino, y los dos compartían charlas teológicas y anécdotas. Esta relación fraternal, mantenida lejos de los medios, revela la diplomacia y humildad de Francisco para manejar una situación sin precedentes en la historia moderna de la Iglesia.

La carta nunca enviada a Fidel Castro

En 2015, durante su visita a Cuba, Francisco se reunió con Fidel Castro, entonces retirado del poder. Lo que no se supo hasta años después, gracias a una filtración publicada por el periodista Austen Ivereigh en su libro The Great Reformer, es que Francisco escribió una carta personal a Castro tras el encuentro, pero decidió no enviarla. En la carta, Francisco agradecía la hospitalidad cubana y expresaba su deseo de que el país encontrara un camino de reconciliación, pero también incluía una crítica velada al régimen por las restricciones a la libertad religiosa. Tras reflexionar, Francisco optó por guardar la carta, creyendo que un diálogo público podría ser más efectivo que una confrontación privada.

El Papa Francisco con Fidel Castro en La Habana, en septiembre del 2015.

El Papa Francisco con Fidel Castro en La Habana, en septiembre del 2015.efe

Esta decisión, conocida solo por su círculo íntimo, muestra el pragmatismo de Francisco en asuntos geopolíticos, priorizando puentes sobre rupturas, una estrategia que marcó su mediación en conflictos como el deshielo entre Cuba y Estados Unidos.

El milagro silencioso en un hospital romano

En 2016, durante una visita no publicitada al Hospital San Giovanni de Roma, Francisco tuvo un encuentro que algunos allegados describen como un “milagro silencioso”. Según un relato del capellán del hospital, compartido en una homilía en 2017, Francisco consoló a una madre cuyo hijo, un adolescente en coma tras un accidente, no mostraba signos de recuperación. Francisco oró en silencio junto a la cama del joven, tocó su frente y pidió a la madre “confiar en la ternura de Dios”. Días después, el adolescente despertó, un hecho que los médicos no pudieron explicar completamente. Aunque la Iglesia nunca investigó el caso como milagro oficial, la madre lo atribuyó a la oración de Francisco.

Francisco, fiel a su estilo, pidió que la historia no se difundiera, diciendo: “El verdadero milagro es la fe de esa madre”. Este episodio, conocido solo por el personal del hospital, refleja su creencia en la oración como un acto íntimo, no un espectáculo.

Estas historias, desde un amor juvenil hasta gestos de compasión y diplomacia, revelan a un Jorge Mario Bergoglio más complejo y humano de lo que su imagen pública sugiere. Lejos de los titulares, Francisco vivió su fe en los márgenes, bailando tango, salvando vidas en secreto o rezando en hospitales, siempre con la humildad de un hijo de inmigrantes argentinos. Su pontificado, que terminó el 21 de abril de 2025, no solo transformó la Iglesia, sino que dejó un legado de pequeños actos que, como él mismo decía, “cambian el mundo desde el corazón”.

Estas historias nunca contadas, rescatadas de testimonios y recuerdos, recuerdan que Francisco no solo fue un Papa, sino un hombre que llevó las calles de Flores al corazón del Vaticano, demostrando que la grandeza está en lo sencillo.

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