Papas de cine y santificados por el arte
Gregory Peck, Anthony Hopkins y Jude Law son algunos de los actores que han vestido la púrpura papal en el cine. Velázquez, Caravaggio o Francisc Bacon tuvieron a papas como modelos
Jude Law en ‘The Young Pope’. Debajo, Inocencio X retratado por Bacon y Velázquez.
Un papa sexy con un ceñido bañador blanco. Así quiso mostrar Paolo Sorrentino al pontífice en The New Pope, segunda entrega de la serie The Young Pope. Jude Law interpreta a Lenny Belardo, el primer papa estadounidense, un excéntrico personaje que desayunaba con Coca Cola Zero, odiaba a los turistas que visitaban la Plaza de Pedro y hablaba de temas como masturbación o anticonceptivos. John Malkovich, un sofisticado aristócrata inglés, tomará el relevo como Juan Pablo III, porque su predecesor (Jude Law) está en coma, pero no le será fácil suplantar al carismático Pío XIII.
El director Francis Ford Coppola aireó en la tercera parte de El Padrino el envenenamiento del pontífice —supuestamente, Juan Pablo I, que gobernó la Iglesia solo durante 33 días—. Películas como
Cardinal, Amén, Escarlata y negro, Las sandalias del pescador o, más recientemente, Los dos papas han puesto el foco en «el máximo representante de dios en la Tierra», según la fe católica. Costa Gavras relata en Amén la leyenda negra del llamado ‘papa de Hitler’. El cine se ha atrevido a desvelar las intrigas vaticanas; también, las que se ciernen alrededor de la sucesión de los papas. La serie Los Borgia no ahorra detalles en el escandoloso mandato del único papa de origen español, con un elenco que encabeza Jeremy Irons. Rodrigo, el patriarca de la corrupta dinastía valenciana, lleva sus tejemanejes hasta Roma convirtiéndose en papa y utilizando a los miembros de su familia para sus intereses. Crímenes, adulterio, incesto o sobornos fueron las señas de identidad de un clan al que el escritor Mario Puzo (El Padrino) definió como «la primera familia criminal de la historia». En su faceta más amable, los Borgia fueron mecenas de artistas como Miguel Ángel, Tiziano o el Bosco.
La agonía y el éxtasis, dirigida por Carol Reed, relata la tensa relación entre el artista Miguel Ángel (interpretado por Charlton Heston) y el papa Julio II (Rex Harrison). El realizador italiano Pier Paolo Pasolini, de ideología comunista, dedicó su filme
El evangelio según san Mateo a Juan XXIII. Fernando Mereilles dirigió en 2019 la cinta
Los dos papas, sobre la relación entre Benedicto XVI y Francisco, protagonizados por Anthony Hopkins y Jonathan Pryce, respectivamente. Darío Grandinetti, que protagonizó
Francisco, el padre Jorge, llegó a entrevistarse con el pontífice para preparar el papel. El actor argentino Rodrigo de la Serna encarnó al primer papa americano en Llamadme Francisco. Wim Wenders dirigió en 2018 El papa Francisco, un hombre de palabra. El pontífice argentino, un amante del séptimo arte, fue, a su vez, uno de los que inspiró más películas.
Cuando muere el papa
Cónclave fue, sin duda, una de las grandes películas del año pasado. Basada en la novela homónima de Robert Harris y protagonizada por Ralph Fiennes, se centra en la elección de un nuevo pontífice. El cardenal Lawrence es designado para liderar uno de los rituales más secretos de la Iglesia Católica. Cuando los líderes más poderosos se reúnen en los salones del Vaticano, Lawrence se ve atrapado dentro de una compleja conspiración a la vez que descubre un secreto que podría sacudir los cimientos de la Iglesia.
En el mundo del arte, los papas no solo fueron grandes mecenas, sino que posaron para artistas de la talla de Velázquez, Caravaggio o Francis Bacon. Los retratos de los pontífices en la Capilla Sixtina son una de las obras más singulares del siglo XV, en la que participaron maestros del Renacimiento como Perugino, Botticelli o Domenico Ghiorlandaio. El genial Rafael fue el autor del célebre retrato del papa León X. Pinturicchio, cuyo nombre real real Bernardino di Betto, inmortalizó a Alejandro VI, el papa Borgia. Cuenta la leyenda que cuando Inocencio X vio el retrato que le había hecho Velázquez exclamó desconcertado: «Demasiado veraz». Utilizando ese retrato, Francis Bacon hizo su particular visión de un pontífice, con un rostro desencajado y con predominio de los tonos oscuros para reflejar en el personaje el tormento causado por la Iglesia. La basílica San Pablo Extramuros en Roma, Patrimonio de la Humanidad, alberga 266 retratos de todos los papas, desde San Pedro hasta el Papa Francisco, realizados en mosaico.