Diario de León

El último misterio leonés que se lleva el Papa Francisco: los whatsapp de Vallejo Balda sobre la niña Orlandi

Años después de Vatileaks II, el nombre de Vallejo Balda volvió a los titulares, esta vez vinculado al caso Emanuela Orlandi

Lucio Ángel Vallejo Balda.

Lucio Ángel Vallejo Balda.RAMIRO

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La desaparición de Emanuela Orlandi, una joven vaticana de 15 años, el 22 de junio de 1983, tras salir de sus clases de música en Roma, sigue siendo uno de los enigmas más inquietantes de la historia italiana. Durante cuatro décadas, este caso ha alimentado teorías que van desde conexiones con la mafia romana hasta redes de pederastia y el atentado contra Juan Pablo II. Sin embargo, en los últimos años, el nombre del sacerdote español Lucio Ángel Vallejo Balda, originario de La Rioja y vinculado a la Diócesis de Astorga, emergió como una pieza clave en la reapertura de la investigación, gracias a una serie de mensajes de whatsapp que han reavivado el interés mediático y judicial. Estos mensajes, intercambiados con la relaciones públicas italiana Francesca Chaouqui, pusieron otra vez en el centro del huracán a Vallejo Balda, un hombre que pasó de ser un confidente del Papa Francisco a ser condenado por traicionarlo en el escándalo conocido como Vatileaks II. 

El ascenso de Vallejo Balda: de Astorga al corazón del Vaticano

Lucio Ángel Vallejo Balda, nacido en 1961 en Villamediana de Iregua, La Rioja, destacó desde joven por su inteligencia y capacidad para combinar teología y gestión económica. Ordenado sacerdote en 1987 para la Diócesis de Astorga, donde llegó a ser ecónomo, su talento lo llevó en 2011 a ser nombrado por Benedicto XVI como secretario de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, el número dos en la gestión financiera vaticana. En 2013, el Papa Francisco lo ascendió a un puesto clave en la Comisión Pontificia Referente de la Organización de la Estructura Económico-Administrativa (Cosea), creada para reformar las opacas finanzas vaticanas.

Miembro del Opus Dei, Vallejo Balda era visto como una estrella emergente, apodado por la prensa como “el banquero de Dios”. Sin embargo, su ambición y su relación con Francesca Chaouqui, una joven y carismática relaciones públicas también miembro de Cosea, lo llevaron a un escándalo que marcó su destino.

Vatileaks II: la traición al Papa Francisco

En 2015, la publicación de dos libros explosivos, Mercaderes en el Templo de Gianluigi Nuzzi y Avaricia de Emiliano Fittipaldi, expuso detalles escandalosos sobre las finanzas vaticanas: desde apartamentos lujosos para cardenales hasta pérdidas millonarias por propiedades subvaluadas. Estos documentos confidenciales, a los que Vallejo Balda tenía acceso como número dos de Cosea, fueron filtrados a los periodistas, desencadenando el escándalo conocido como Vatileaks II. El 2 de noviembre de 2015, Vallejo Balda fue arrestado por la gendarmería vaticana, acusado de sustracción y divulgación de información reservada, un delito contemplado en la Ley IX del Estado de la Ciudad del Vaticano. Francesca Chaouqui también fue detenida, aunque liberada poco después por su colaboración.

Durante el juicio, que comenzó en noviembre de 2015 y duró ocho meses, Vallejo Balda confesó haber entregado documentos a Nuzzi, pero alegó que lo hizo bajo presión de Chaouqui, quien, según él, lo manipuló emocionalmente y lo intimidó con supuestas conexiones con los servicios secretos italianos. Describió su relación con ella como “comprometedora” para su rol como sacerdote, relatando un incidente particularmente polémico en un hotel de Florencia donde Chaouqui habría ingresado a su habitación. Chaouqui, por su parte, negó cualquier relación sentimental o haber filtrado documentos, calificando las acusaciones de Vallejo como “fantasías”. Los medios italianos especularon sobre un posible romance, pero no se presentaron pruebas concluyentes.

Manifestación para que se esclarezca el caso Orlandi. EFE

Manifestación para que se esclarezca el caso Orlandi. EFE

En julio de 2016, el Tribunal del Vaticano condenó a Vallejo Balda a 18 meses de prisión, convirtiéndolo en el miembro de mayor rango de la Curia jamás arrestado. Chaouqui recibió una pena de 10 meses, que quedó suspendida. Sin embargo, el Papa Francisco, en un gesto de clemencia, concedió a Vallejo Balda la libertad condicional tras cumplir la mitad de su sentencia, con la condición de regresar a la Diócesis de Astorga. Este episodio marcó uno de los mayores escándalos del pontificado de Francisco, quien había confiado en Vallejo Balda para avanzar en su agenda de transparencia financiera.

El caso Orlandi y los whatsapp comprometedores

Años después de Vatileaks II, el nombre de Vallejo Balda volvió a los titulares, esta vez vinculado al caso Emanuela Orlandi. En 2023, la Fiscalía vaticana, bajo la dirección del fiscal Alessandro Diddi, reabrió la investigación sobre la desaparición de Orlandi, impulsada por nuevas evidencias, entre ellas documentos y mensajes de WhatsApp encontrados en el archivo personal de Vallejo Balda. Según el Diario de León, estos documentos incluían una carta de cinco folios que detallaba los presuntos gastos que el Vaticano habría pagado para mantener el silencio sobre el caso Orlandi. Además, se descubrieron capturas de pantalla de conversaciones entre Vallejo Balda y Chaouqui, así como con el cardenal español Santos Abril, que sugerían que ciertas personas en el Vaticano tenían conocimiento de lo ocurrido con la joven.

Los mensajes más inquietantes, revelados por el diario italiano Domani en 2024, datan de 2014, cuando Vallejo Balda y Chaouqui trabajaban en Cosea. Uno de los mensajes más citados, atribuido a Chaouqui, decía: “En septiembre tenemos que hacer desaparecer esa cosa de Orlandi y pagar al ladrón de tumbas. De esto hay que hablar con el Papa”. Otro mensaje instaba a Vallejo Balda a “quemar” la conversación tras leerla y a enviar copias de la información sobre Orlandi a la fiscalía de forma anónima. Estas palabras, según el periodista Emiliano Fittipaldi, uno de los referentes en el caso, podrían respaldar la hipótesis de que el cuerpo de Orlandi fue ocultado en el Vaticano tras su muerte. Sin embargo, Vallejo Balda ha negado ser el destinatario de estos mensajes, aunque su nombre aparece en los contactos de Whatsapp.

Pietro Orlandi, hermano de Emanuela y figura incansable en la búsqueda de la verdad, confirmó que entregó al Vaticano ocho páginas de estos mensajes, aunque no todas se refieren directamente a su hermana. Pietro ha instado repetidamente al Papa Francisco a levantar el secreto pontificio sobre Chaouqui para facilitar la investigación, una petición que hasta ahora no ha sido concedida. Por su parte, Chaouqui ha negado cualquier implicación directa, afirmando en redes sociales que no tiene nada nuevo que añadir y que las acusaciones son manipulaciones. En un testimonio ante la comisión bicameral italiana, Chaouqui relató un episodio en el que ella y Pietro Orlandi pidieron a monseñor Valentino Miserachs Grau, director del coro al que asistía Emanuela, que abriera un sótano en la Basílica de Santa María la Mayor para recuperar un “cofre” que ella habría guardado durante su tiempo en Cosea. Sin embargo, afirmó que esta información fue desacreditada.

El impacto en el pontificado de Francisco

La relación de Vallejo Balda con el caso Orlandi y los mensajes de Whatsapp generaron un desafío para el pontificado de Francisco, quien desde el inicio de su papado enfrentó tensiones internas en la Curia y escándalos que han cuestionado la transparencia del Vaticano. La reapertura del caso Orlandi, impulsada en parte por la decisión de Francisco de permitir nuevas investigaciones tras el impacto del documental de Netflix sobre el caso, refleja su voluntad de abordar los secretos del pasado. Sin embargo, las revelaciones sobre Vallejo Balda, un sacerdote en quien Francisco confió para reformar las finanzas vaticanas, han reavivado las críticas sobre la gestión de los escándalos en la Santa Sede.

Los mensajes de WhatsAap, aunque no prueban directamente la culpabilidad de Vallejo Balda en la desaparición de Orlandi, puesto que hablamos de muchos años después, sugieren que tenía conocimiento de información sensible sobre el caso, lo que plantea preguntas sobre cómo accedió a ella y por qué no la reveló durante su tiempo en el Vaticano. Su silencio, combinado con su historial de filtraciones en Vatileaks II, ha reforzado la percepción de que Vallejo Balda era un hombre atrapado en un torbellino de intrigas, incapaz de manejar el poder y las relaciones peligrosas que lo rodeaban.

Un misterio sin resolver

Cuarenta y dos años después de la desaparición de Emanuela Orlandi, el caso sigue sin respuestas definitivas. Los Whatsapp de Vallejo Balda y Chaouqui, junto con los documentos de su archivo personal, han añadido un nuevo capítulo a esta tragedia, pero también han profundizado el misterio. ¿Cómo obtuvo Vallejo Balda información sobre un caso que ocurrió décadas antes de su llegada a Roma? ¿Qué papel jugó Chaouqui en la difusión de estos mensajes? ¿Y por qué el Vaticano, a pesar de las promesas de transparencia, sigue manteniendo ciertos secretos bajo llave?

Para Pietro Orlandi y su familia, la lucha continúa. “Es una enorme injusticia, sobre todo cuando se sabe que hay personas que conocen lo que ha sucedido”, afirmó Pietro en una entrevista con EFE. Mientras tanto, Lucio Ángel Vallejo Balda, ahora alejado del Vaticano y trabajando con Mensajeros de la Paz en América, permanece en silencio, su nombre eternamente ligado a dos de los mayores escándalos de la Iglesia moderna: Vatileaks II y el caso Orlandi. En un Vaticano donde la verdad a menudo se esconde tras muros sagrados, los mensajes de WhatsApp de Vallejo Balda son un recordatorio de que los secretos, tarde o temprano, encuentran la manera de salir a la luz.

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