El profesor que abrió la puerta a la era espacial en León

El Observatorio Astronómico del IES Padre Isla toma el nombre de su creador José María Pérez Gómez de Tejada en el 40 aniversario de la Asociación Leonesa de Astronomía, de la que también fue fundador

Isabel Riera, viuda de José María Pérez Gómez de Tejada.ramiro

León

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León se acercó a la era espacial en 1969 con el primer Observatorio Astronómico público que se abrió en el patio del entonces jovencísimo Instituto Padre Isla. Fue el año de la misión Apolo, cuando el hombre pisó por primera y única vez hasta ahora la Luna.

Un profesor de matemáticas apasionado por la astronomía fue el que abrió la puerta a la era espacial en León. Cincuenta y seis años después, la pequeña nave espacial anclada en el patio del instituto lleva su nombre en una placa: Observatorio Astronómico José María Pérez Gómez de Tejada. Profesor del IES Padre Isla y fundador de la Asociación Leonesa de Astronomía.

El primer observatorio astronómico que tuvo un centro educativo en España se empezó a gestar en 1966, y se hizo realidad tres años después. Su bautismo coincide con el 40 aniversario de la Asociación Leonesa de Astronomía (ALA), de la que también fue impulsor el profesor, a quien el mediático Jesús Calleja ha recordado en su programa Calleja en el espacio como una de las fuentes de inspiración de su aventura espacial.

Familiares y amigos de José María Pérez Gómez de Tejada delante del observatorio recién bautizado.RAMIRO

Comunidad educativa, familiares, amigos y Asociación Leonesa de Astronomía recordaron a José María Pérez Gómez de Tejada en un acto conmemorativo en el centro este viernes por la tarde. Nacido en Zafra en 1932 por pura casualidad —su padre era profesor y dirigió el instituto de la localidad extremeña—, el golpe de estado de 1936 sorprendió a la familia en Huesca, donde el padre es detenido, encarcelado y depurado. Por este motivo se instalan en Galicia, su comunidad de origen.

Cuando el padre de José María pudo volver a ejercer la docencia, «no sabemos por qué, eligió León». José María Pérez Gómez de Tejada fue alumno del viejo instituto Padre Isla, cuando ocupaba el edificio derribado entre Ramón y Cajal y Santo Domingo. Ya sentía curiosidad por el sol y las estrellas y un profesor le dejó un catalejo que había en el laboratorio de física.

Compañeros y colegas de profesión y afición en el homenaje.RAMIRO

Luego se fue a estudiar Matemáticas a Madrid, pero nunca dejó de formarse y curiosear el cielo, de noche y de día. Hizo oposiciones para ser profesor de secundaria y tras un breve paso por Córdoba recala en León y en el mismo instituto que había estudiado. «Estando en el viejo instituto fue al laboratorio y descubrió el catalejo con el que había practicado», explica su hija Nuria Pérez Riera.

Para entonces, ya se había construido un pequeño observatorio en Armunia, en una casa familiar situada en la vega donde pasaban las vacaciones. Al inaugurarse el nuevo instituto en la avenida de la Facultad de Veterinaria, el 9 de octubre de 1966, empezó con las gestiones para construir un observatorio en el patio. El arquitecto Miguel Martín-Granizo se ocupaba del diseño, aunque estuvo guiado en todo momento por el profesor. «En principio se había planteado hacer una estructura redonda con ventanas para sacar los telescopios, pero mi madre dijo que tenía que ser giratorio para una buena observación», recuerda su hija.

«Mi padre tenía un gran interés en la divulgación y planteó ese observatorio como un espacio para la ciudad. Se inauguró en 1969 coincidiendo con la llegada del hombre a la Luna. Más tarde se creó una asignatura optativa de astronomía, pero él quería que todo el mundo pudiera usar un telescopio para ver las estrellas aunque no lo tuviera en su casa», añade.

Homenaje en el salón de actos del IES Padre Isla.RAMIRO

El profesor Gómez de Tejada es recordado por sus concienzudas observaciones del sol. Pertenecía a la Agrupación Astronómica de Sabadell y participó en un proyecto de investigación por el que todos los días con sol —y en León son muchos al año— se dedicaba a observar el astro rey y a contar las manchas en su núcleo.

Su pasión la trasladó a generaciones de alumnos como Jesús Calleja, a los que acompañaba los sábados para enseñarles a mirar las estrellas. La familia recuerda que contó con el apoyo de quien se convertiría en su gran amigo, Lucio García Ortega, que era el secretario del centro.

José María Pérez Gómez de Tejada, en la terraza de su casa mirando las estrellas por el telescopio.FOTOGRAFÍA CEDIDA POR LA FAMILIA

En el bautismo del observatorio fue su esposa, Isabel Riera, la encargada de descubrir la placa conmemorativa. «Es un gesto que agradecemos a Pepe Gavilanes por el empeño y cariño hacia mi padre y a toda la familia», señala su familia. Sus tres hijos, Mario, Nuria y Pablo, todos matemáticos, dos profesores de universidad y una de instituto, estuvieron en el homenaje, al igual que Marta, una de sus nietas, que también estudia matemáticas. Faltó Elena, por los exámenes. Su padre y abuelo, fallecido en 2014, estará orgulloso, aunque duda la hija que, si hubiera sido en vida, consintiera que bautizaran al observatorio con su nombre. «Era muy humilde», señala. Un hombre tan en contacto con el universo que quizá tenía mucha conciencia de la pequeñez humana.

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Con el tiempo se hizo un nuevo observatorio astronómico en el Coto Escolar, el Pedro Duque, un espacio con menos contaminación lumínica, como apunta Pepe Gavilanes, presidente de la Asociación Leonesa de Astronomía (ALA). La pequeña nave espacial del Padre Isla, que alguien puede creer que es un iglú, se usa poco, «se hacen cosas en el entorno y sobre todo de observación solar». Se acaba de restaurar y está lista para ‘volar’ a las estrellas.

El Observatorio Astronómico del Padre Isla arrancó en 1969, el año de la misión Apolo que llevó al ser humano a la Luna