Rafael Puyol, demógrafo: «La España vaciada no se va a repoblar con inmigrantes»

Rafael Puyol Antolín estará en León este martes.
Rafael Puyol Antolín, catedrático de geografía humana, demógrafo, exrector y rector honorario de la Universidad Complutense de Madrid, expresidente de Secot y presidente de Unir, presenta este martes en León su libro ¿Un mundo sin personas? a las 19.30 horas en el Palacio del Conde Luna, en un acto organizado por Argumenta en colaboración con el Ayuntamiento de León, la Fundación Cepa y el colegio Peñacorada. El experto analiza las macrotendencias y anticipa un decrecimiento de la población mundial a partir de 2080.
—¿Por qué el título ‘¿Un mundo sin personas?’ en un mundo superpoblado?
—La superpoblación se anunciaba en los años centrales del siglo pasado, pero hoy no hablamos de superpoblación ni de explosión demográfica. Hay una desaceleración del crecimiento debido a la caída de la natalidad. La población crecía a un ritmo anual de un 2,1% y ahora es el 1,2%. Seguiremos creciendo probablemente hasta el año 2080, que empezará a disminuir la población. El mundo no se va a quedar sin personas, evidentemente. Lo que hay es un cambio muy sustantivo en la evolución demográfica con dos procesos generales: la caída generalizada de la natalidad en todas partes, incluidos los países africanos y el envejecimiento profundo de esa población. Hay especialistas que señalan como los dos grandes cambios del siglo XXI son el cambio climático, el calentamiento global y el envejecimiento de la población por la cantidad de consecuencias sociales y económicas que va a tener.
—Muchas zonas se despueblan, como la España vaciada. ¿Cómo equilibrar este mundo?
—Hay un desequilibrio a escala internacional con tres grandes bloques de países. Los países desarrollados han terminado su transición demográfica y se caracterizan por un crecimiento pequeño o negativo. Los países en desarrollo tienen natalidades más altas, mortalidades infantiles más elevadas, son emigratorios y con una estructura por edades más joven. Los menos adelantados crecen con más intensidad, tienen natalidades más altas, mortalidades infantiles más elevadas y poblacióntan joven que los menores de 15 años llegan a representar un 40%. Hay unas macro tendencias, pero luego muchos desequilibrios territoriales que irán convergiendo. Las grandes diferencias de hoy dentro de 30 o 40 años se van a amortiguar mucho.
—¿Por qué?
—Los países en desarrollo han entrado en un proceso también de desaceleración demográfica, de caída fuerte de la fecundidad y de la natalidad. En torno a 2050 las situaciones hoy bastante distintas se van a ir acercando de manera progresiva. Las migraciones internacionales tienen una dirección preferente de sur a norte, de países en desarrollo a países desarrollados y probablemente esa migración va a contribuir también a equilibrar más las situaciones demográficas que hoy aparecen más desequilibradas.
—¿Hacia dónde vamos en territorios como León? ¿La España vaciada se va a repoblar con los inmigrantes?
—No, no lo creo. La España vaciada hay que atenderla, hay que cuidarla, hay que tratar de que la gente que vive en ella tenga unas condiciones de vida justas, pero resolver el problema de la despoblación es bastante difícil. Hay regiones dentro de la España vaciada que han llegado a tener densidades francamente bajas, están muy envejecidas, no tienen apenas natalidad y recuperar esa situación va a resultar bastante difícil. Ni siquiera los inmigrantes van a permitir resolver ese problema porque la mayoría de los inmigrantes que vienen a nuestro país tienden a situarse en zonas urbanas y solo una parte pequeña tienden a hacerlo en zonas rurales.
—¿Se configura un país radicalmente distinto a como era hasta casi el siglo XXI?
—El modelo demográfico español ha cambiado de una manera muy profunda. La población desde comienzos del siglo XX a la actualidad se ha más que doblado. A comienzos del siglo pasado nacían 4 niños y medio por mujer y hoy nacen 1,1. Entonces la población era joven y ahora está muy envejecida pero dominaba la España rural con casi el 80% de la población y hoy la población es eminentemente urbana. Estas tendencias van a continuar.
—La demografía debería ayudar a tomar las decisionesy a planificar. ¿Se hace así en España?
—En España no hay política demográfica. No tenemos una política integral que aborde los tres grandes desafíos demográficos del país: la bajísima natalidad, la inmigración que hay que regularla todos sus aspectos y el envejecimiento, para atender a los mayores y para facilitar que los senior sigan aportando actividad con carácter voluntario.
—Hay un ministerio de Reto Demográfico. ¿Ve avances?
—Pocos avances, tengo que decirlo, pocos avances. Les ha faltado visión sobre o medidas o políticas sobre estos tres últimos temas. No se han abordado de manera rigurosa y eficaz, con un presupuesto suficiente. Se han centrado mucho en el tema de la despoblación.
—¿Qué país pondría como modelo o al que mirar para copiar cosas buenas?
—En temas de política familiar que hay los modelos en Europa han tenido éxito en la aplicación de sus políticas Francia y Suecia. En migración me gusta poner como ejemplo el modelo canadiense: han conseguido una emigración importante con niveles de integración muy razonables y sin grandes problemas de racismo, de xenofobia, de discriminación. En envejecimiento, la mayoría de los países europeos tienen definidas ya políticas. Las más eficaces para enfrentar este desafío son las de los países nórdicos.
—¿Las comunidades autónomas tampoco?
—Creo que en la mayoría o muchas de las comunidades autónomas están definiendo algunas acciones para mejorar las variables demográficas y particularmente bueno pues hay varias en las que se están estableciendo medidas de política familiar pues le voy a citar el caso de Asturias el caso de Madrid algunas también tienen medidas para enfrentar el despoblamiento, como es Castilla y León.
—¿Conoce el caso de León con una pérdida de población de más de 50.000 personas en este siglo?
—Lo conozco por mi amigo Lorenzo López Trigal. Castilla y León tiene un despobleamiento intenso, no tiene un balance migratorio positivo y está profundamente envejecida. León reúne todas las condiciones para que pudiera desarrollarse una política para mejorar un poco esta situación pero no soy un experto.
—El golpe de la minería ha sido muy grande y sin actividad económica, ¿se puede reponer población?
—Como decía un demógrafo italiano, un gran maestro que se llama Maximo Libibachi, la mejor política natalista es el mercado de trabajo. La mejor política de ayuda familiar es ofrecer oportunidades a los jóvenes para acceso a la vivienda, oportunidades para mantener un trabajo digno sin alteraciones especiales y también mantener servicios de guardería para que los niños pequeños puedan ser atendidos con horarios flexibles y con costes pequeños o nulos. La situación demográfica muchas veces es una variable dependiente de la situación económica y en particular del mercado laboral.