David González-Álvarez, arqueólogo: "Babia tiene un paisaje bonito porque ha habido gente sudando"
Continúa la campaña de excavaciones que, desde 2017, ha descubierto 32 enclaves, del Neolítico a la actualidad, que atestiguan la actividad pastoril que ha dado la identidad a la comarca

Excavación y estudios en las majadas de Cabanas y Covalanchu.
La trashumancia ha moldeado el paisaje de Babia. Hace cinco mil años los primeros pastores empezaron a roturar el bosque típico de estas montañas para alimentar a sus ganados. Y las arboledas se convirtieron en las extensas praderas que dan personalidad a la comarca.
Poner en valor la humanización de este territorio mítico habitado por pobladores reales y conectar al visitante con la historia, la cultura y el esfuerzo humano del que deviene este paisaje es uno de los objetivos de las excavacaciones arqueológicas que realiza el CSIC, a través del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) de Santiago de Compostela.
Las sucesivas campañas han revelado hasta ahora la existencia de 32 asentamientos ganaderos cuya antigüedad abarca la magna línea temporal del Neolítico hasta el presente, con la sola ausencia de vestigios de la Edad del Hierro y época romana.
Las excavaciones empezaron en 2017 y continúan este mes la majada de Cabanas, situada a unos 1.600 metros por encima del pueblo de La Cueta (Cabrillanes). «Con los sucesivos proyectos queremos entender cómo los paisajes de alta montaña se han humanizado», explica David González-Álvarez, investigador Ramón y Cajal en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC, Incipit-CSIC). «Por debajo de los 1.800 metros, Babia no debería ser como lo vemos. Debería tener un bosque ralo con diferentes especies», añade.
El motivo de que no sea así es que «durante milenios se han aprovechado estos espacios para la ganadería», precisa el director del proyecto. Las excavaciones tienen como objetivo «entender desde cuándo están ocupadas estas zonas por sistemas ganaderos, las distintas formas de manejo pastoril a lo largo del tiempo y cómo se relaciona con los momentos históricos».
Las 32 ruinas localizadas hasta el momento se concentran en dos áreas del municipio de Cabrillanes, La Cueta y Torre de Babia, y otra de San Emiliano, en Torrestío. «Tenemos vestigios desde el Neolítico hasta la actualidad, y sólo nos falta de la Edad del Hierro y la época romana», apunta el investigador.
En las diferentes campañas empiezan por catas que luego se desarrollan en las zonas más prometedoras para la investigación. Además de la continuidad temporal, las excavaciones han podido precisar de dónde venían los pastores.
En 2023 encontraron unas ruinas de época tardorromana (s. VI-VII) con hallazgos materiales que sitúan el punto de partida de los trashumantes en Salamanca y norte de Extremadura. Del Neolítico final se han encontrado piezas líticas que también atestiguan una larga distancia en el movimiento ganadero hasta los puertos de montaña de Babia.
Los vestigios más abundantes son de la Edad Media en adelante. Los asentamientos ganaderos atestiguan diferencias manejos pastoriles, que rompen con la idea de que la trashumancia siempre ha sido igual.
«Hemos detectado desde las familias que subían desde Babia con sus ganados, a los pastores de merinas que venían desde Extremadura desde la época altomedieval en el marco de La Mesta, ganados que suben desde el sur de León y también los que vienen de Asturias», explica David González-Alvárez.
«La trashumancia sigue vigente con cambios, ha ido cambiando con el paso de los siglos. Ahora hay más ganado vacuno», precisa.
La campaña arqueológica de este año se desarrolla en las majadas pastoriles de Covalanchu y Cabanas, próximas a La Cueta. Un equipo de 15 arqueólogos, entre investigadores del Incipit-CSIC, profesionales autónomos y técnicos especialistas en diferentes metodologías, trabajan en el terreno.
«Realizamos excavaciones arqueológicas, prospecciones geofísicas, labores de recogida y estudio de memoria oral, captura de datos desde drones…», explica David González-Álvarez. En paralelo lanzamos también diferentes actividades socioculturales, a través de las cuales tratamos de dar a conocer los resultados de nuestro trabajo, y reforzar nuestra relación con los vecinos y vecinas de Babia.
El proyecto no sólo buscan datar restos y hacer una cronología de la trashumancia. «Queremos que sirvan para enriquecer las narrativas y el discurso de la comarca de cara a los visitantes y que los habitantes de la zona se sientan reflejadas en las mismas, «que se reconozcan en ese relato y no sean como actores mudos en una película».
A partir de los hallazgos, buscan «hacer ver que Babia es más que biodiversidad o huellas del glaciarismo e incorporar el componente humano», precisa David González-Alvárez.
Babia es como es, recalca, «gracias a que ha habido gente trabajando la tierra desde antiguo y el paisaje es bonito porque ha habido gente sudando».
Poner en el centro las formas de vida cotidianas, cómo la ganadería construye el paisaje y que las comunidades se sientan reconocidas son los objetivos finales. El proyecto Cultur-Monts que da soporte a esta línea de transferencia se llama «Valorización de los Paisajes Culturales de montaña: un recurso de desarrollo territorial sostenible», de la convocatoria Interreg Sudoe en el que participan diez instituciones de Francia, España y Portugal.
En la tarea de devolver al territorio y sus habitantes el fruto de la investigación colaboran con asociaciones culturales y hosteleras de la comarca, y desarrollan acciones en el CRA Babia, con el apoyo de su profesorado. Su anclaje en el territorio no habría sido posible, admite González-Álvarez, sin el apoyo de los dos ayuntamientos, de las juntas vecinales, de la Reserva de la Biosfera de Babia y del Parque Natural de Babia y Luna.
Este viernes las Jornadas Europeas de Arqueología toman como escenario la majada Cabanas con una visita abierta a todos los públicos a la excavación arqueológica de las 16.30 a 18.30 horas que parte de la Cueta, desde donde se llegará caminando al enclave en 20 minutos. Más información en: culturmonts@incipit.csic.es. A las 19.00, en Piedrafita de Babia tendrá lugar el conversatorio y proyección de cortos documentales «Miradas cruzadas sobre la trashumancia en Babia» con David González-Álvarez, responsable de la investigación, el director del Museo de los Pueblos Leoneses, Lucas Morán, y Ricardo Valderrama, de Naturgeis, empresa que hace formación para pastores en León.
El ILC, a través del Museo de los Pueblos Leoneses, fleta un autobús desde el Jardín de San Francisco de León a las 12.00 horas con regreso al finalizar las actividades (inscripciones en museo.etnografico@dipuleon.es antes del jueves a las 13.00). El sábado 14 habrá una observación de estrellas en Lago de Babia con Allende Stars y el sábado 21 Los calechos de Babia.

Restos arqueológicos de una de las majadas históricas en Babia.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Una de las majadas investigadas por el equipo de David González-Álvarez.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Excavación y estudios en la majada de Cabanas.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Excavación y estudios en la majada Covalanchu.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Excavación y estudios en la majada de Covalanchu.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Excavación y estudios en las majadas de Cabanas y Covalanchu.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Reunión con una de las asociaciones de la comarca.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

Comprobación de mediciones en la majada de Covalanchu.
La arqueología rastrea la trashumancia en Babia

La vegetación se va apoderando del paisaje babiano tradicional de pastos.