La naturaleza como terapia
La Cueta de Babia acogerá, desde el 10 de julio, la séptima edición de Aventura Trashumante, una iniciativa a través de la cual 40 jóvenes que han superado el cáncer podrán conectar con una práctica ancestral como es la trashumancia
Amed, Alicia, Daniela, Adrián, Paula o Candela son algunos de los nombres de los jóvenes participantes en el proyecto.
Desde el 10 de julio, la Cueta de Babia volverá a convertirse en el escenario de una vivencia única, la séptima edición de Aventura Trashumante. Un proyecto en el que durante ocho días, 40 adolescentes que, en su mayoría, han experimentado proyectos oncológicos, se sumergirán en la vida pastoril y los ritmos de la trashumancia, en contacto directo con la naturaleza, los animales, los pastores… y consigo mismos.
Cada semana durante un mes, grupos de 10 jóvenes son partícipes de las diferentes actividades que les permitirán conectar y conocer el modo de vida de la región, entender el peso de la tradición, la importancia en la preservación de la naturaleza y el valor del respeto y la concienciación sostenible. Durante este periodo, el pueblo se convierte en el hogar de los cuatro grupos de participantes que vivirán la experiencia.
El proyecto fue impulsado por Manuel Calvo, con el respaldo de Natura Diet, marca de DingoNatura, empresa de alimentos naturales para perros y gatos. «Aventura Trashumante representa una iniciativa ejemplar que pone en valor una práctica ganadera ancestral —la trashumancia— como herramienta de sostenibilidad y equilibrio ecológico», explica Ana Chinarro, CEO de DingoNatura.
A día de hoy, es una experiencia vital de transformación. «Hay muchos chicos que a raíz de participar acaban estudiando Ciencias Medioambientales», comenta Manuel Calvo. Más que una actividad, es una inmersión en un modo de vida ancestral que permite a los jóvenes conectar con una forma de pastoreo itinerante que conserva valores de sostenibilidad, cooperación y respeto al entorno.
En estos días, los participantes aprenden a cuidar rebaños de ovejas merinas y a convivir con el mastín español, «uno de nuestros objetivos es enseñar a los niños el papel que ha jugado el perro en el desarrollo de la humanidad», explica Calvo. Este animal es también símbolo de una alianza milenaria entre humanos y perros que ha sostenido el equilibrio natural durante siglos.
Durante la experiencia, los jóvenes participarán en todo el proceso de producción artesanal de la lana: desde el esquilado y el lavado hasta el teñido con pigmentos naturales y el tejido final. Esta parte del proyecto busca recuperar el uso de la lana merina trashumante y unir el diseño contemporáneo con la tradición.
Uno de los momentos más emotivos será el diseño de gorros de lana virgen merina, que los participantes crearán con la ayuda de la Asociación de Labores Solidarias de la IAIA. Estas piezas serán donadas posteriormente a otros jóvenes que, como ellos, atraviesan proyectos oncológicos.
Durante estas siete ediciones, los organizadores han sido testigos de historias emocionantes y auténticas de todo tipo: «Una madre de un niño que acabó falleciendo me dio las gracias porque ‘lo más bonito que ha vivido el niño en su corta vida lo ha vivido junto a ti’», compartía Calvo.
Proyectos como Aventura Trashumante brindan la oportunidad a los jóvenes de reecontrarse con la vida desde una perspectiva más auténtica. «Lo importante no es que planeta le dejamos a nuestros hijos, sino que hijos le dejamos a nuestro planeta», concluye Calvo.