Diario de León

Cuando en León había hienas y vivían osos gigantes de 350 kilos

El proyecto Frontera Cantábrica, de la ULE y el Museo de Ciencias Naturales, investiga la fauna desde la prehistoria en 28 cuevas de León, de Picos al Bierzo

En primer plano, el cráneo de un oso de hace más de 50.000 años hallado en una cueva de Canseco.

En primer plano, el cráneo de un oso de hace más de 50.000 años hallado en una cueva de Canseco.ramiro

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

Hace 30.000 años en León había hienas. El cráneo de un ejemplar localizado en una cueva de Toral de los Vados es una de las huellas de la presencia de este animal prehistórico del Pleistoceno, ya extinguido en la cordillera Cantábrica.

El hallazgo es fruto del proyecto Frontera Cantábrica que recupera e investiga restos óseos y arqueológicos en 28 cuevas de la montaña de León, desde Picos de Europa hasta El Bierzo, gracias a la colaboración entre la Universidad de León y el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Durante la primera quincena de agosto, Frontera Cantábrica realiza una campaña en ocho de estas cuevas, según informaron este martes en rueda de prensa responsables de los departamentos de Paleontología y Prehistoria de la ULE junto con el investigador Darío Fidalgo.

El objetivo es «recuperar patrimonio, obtener información científica en León» así como evitar el expolio para que «el patrimonio público siga siendo público», explicó Esperanza Fernández, profesora de Paleontología de la ULE.

Darío Fidalgo, egresado de la ULE y actualmente investigador en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, es el director de este proyecto que viene a cubrir «el vacío de conocimiento sobre la fauna en el sur de la cordillera Cantábrica y su interacción con los seres humanos», en concreto en la provincia de León.

Hasta ahora se han recuperado 29 individuos y 15 están localizados, sobre todo de osos, restos óseos de tres cabras cantábricas de gran tamaño —especie extinguida hacia 1890-, cabras domésticas, rebecos, caballos, grandes bóvidos como uros y también gatos, roedores, aves y ganado doméstico. Una hiena del pleistoceno de hace más de 30.000 años hallada en Toral de los Vados es la pieza más antigua que han encontrado.

Los trabajos de extracción de estos restos se realizan con permiso del Servicio Territorial de Medio Ambiente y la intervención indispensable del Gria, el equipo de agentes medioambientales especializado en trabajos verticales. También cuenta con la supervisión arqueológica.

«Hay que tener especial cuidado cuando se producen hallazgos de ganado doméstico porque es muy probable que se encuentre la huella humana», explicó Natividad Fuertes, profesora del departamento de Prehistoria de la ULE. La supervisión arqueológica garantiza que cualquier resto humano sea tratado con arreglo a la ley.

Frontera Cantábrica prologará, en principio, su actividad hasta el 31 de diciembre de 2026. Las primeras conclusiones del trabajo son la evolución, a la baja, en el tamaño de esta fauna. «Un oso de hace 5.000 o 7.000 años pesaba unos 350 kilos y uno actual unos 180», explica Darío Fidalgo al presentar los cráneos de dos ejemplares, el antiguo extraído en la cueva de Canseco y el más moderno en Babia.

El tamaño de los cráneos de las cabras cantábricas al igual que el de los osos es visiblemente mayor en los individuos más antiguos, aunque los científicos han comprobado que no disminuyeron el volumen del encéfalo sino la cara y la mandíbula.

La disminución del tamaño craneal se debe a la adaptación de la fauna a la introducción de ganadería doméstica y otros usos humanos, con la consiguiente reducción de la biomasa disponible para su alimentación.

Por ello, el estudio tiene importancia tanto a nivel patrimonial y científico como para obtener información de cara al manejo de la ganadería e incluso la salud de la fauna salvaje que actualmente está protegida. En cuanto a las diferencias con lo que se ha investigado en el norte de la cordillera Cantábrica, «en el sur las cronologías son más actuales que en el norte» donde hay más presencia de «hienas, rinocerontes, elefantes y mamuts. De esto hay poco en la provincia de León».

El proyecto se realiza sin financiación específica, con el trabajo voluntario de los equipos científicos más la aportación del Gria. En un futuro se espera poder optar a ayudas para la obtención de datos genéticos y moleculares. «Datar un resto óseo cuesta 300 euros», apuntan. «Si el proyecto va bien y necesitamos financiación podremos pedirla», añadió la profesora Fernández.

Los municipios de las cuevas en las que se realiza la campaña de extracción en esta primera quincena de agosto son en Lugueros, Riaño, Burón, Luna, Toral de los Vados y Picos de Europa. «En otoño realizaremos el trabajo de estudio sobre el material rescatado», subrayaron.

Además, se estudia el material rescatado hace años en cuevas como la de Llamazares debido a su uso turístico. A partir de esta experiencia, «nos planteamos seguir trabajando en cuevas». La cueva de Canseco se exploró hace unas semanas con el hallazgo de restos de cráneos de osos de época prehistórica que «corrían peligro de expolio». «Tenemos fotos de los años 60 de cuevas con materiales espectaculares que hoy se han quedado en nada», precisó Esperanza Fernández.

Las cuevas «más prometedoras son las de más difícil acceso» porque son menos vulnerables al expolio que tradicionalmente, cuando no existía el concepto de patrimonio, hacía la gente de los pueblos. «Los espeleólogos suelen colocarlo, no se lo llevan», precisan. El proyecto —añadieron— nació no solo de la necesidad de obtener datos de la provincia de León, sino también de conservar el patrimonio. De lo contrario, «de aquí a unos años nos quedábamos sin este material», como ha ocurrido en cuevas como la de Valdelajo.

Los restos óseos se reproducirán en 3D mediante un escáner portátil, como metodología de conservación, estudio y divulgación del patrimonio. En el futuro esperan realizar estudios moleculares para obtener y estudiar ADN antiguo e incluso con isótopos estables para el estudio de yacimientos.

La campaña del 1 al 15 de agosto tendrá su centro logístico en La Mata del Curueño y contará con la participación de investigadores de toda España.

tracking