Acoger y saber dejar ir
Hay 60 niños/niñas/adolescentes en familia ajena en la provincia de León a fecha de hoy. Además, 27 están en espera y otros 3 están en proceso de iniciar su etapa con una familia de acogida. Begoña Álvarez lleva desde 2008 en el programa de acogimiento de la Cruz Roja

El Acogimiento Familiar es un recurso de la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta de Castilla y León para que los niños crezcan en un ambiente estable. raMIRO
Cruz Roja lleva desde 1989 impulsando un programa de acogimiento para menores que se encuentran separados de su familia de origen por distintas circunstancias. Esta práctica permite a los menores crecer en un ambiente familiar estable.
Begoña Álvarez Marrón lleva desde 2008 acogiendo a menores de manera individual y confiesa que «mientras pueda voy a seguir haciéndolo». Su primera idea fue adoptar, pero en aquel momento sus circunstancias personales no se lo permitieron. «Me hablaron del acogimiento, pero me parecía una cosa muy dura, tanto para los niños como para las personas que lo acogían», explica.
Sin embargo, tras el fallecimiento de sus padres, quería hacer algo social alejado de los hospitales, «pensé, ‘vamos a dejar los sentimientos personales a un lado y vamos a pensar en los niños’, y eso es lo que me decidió», comenta Álvarez.
«Me sentía sola, vengo de una familia de muchos hermanos, pero algunos fallecieron y otros han formado sus familias, necesitaba tener un objetivo más directo en mi vida», aclara Álvarez sobre el motivo que la llevó a introducirse en el programa.
El acogimiento da lugar a experiencias muy enriquecedoras para las familias: «Lo más bonito es verlos crecer y verlos reír, sonreír y ver el amor que te dan, porque es recíproco», explica Álvarez Marrón, «lo que yo doy no es nada en comparación con lo que ellos nos dejan en el corazón».
Ella acogió por primera vez a una menor de tan solo cinco años, «la tuve durante 10 años. Esa niña ya es una chica de mayor edad que ya trabaja y estudia y sigo teniendo contacto con ella», añade.
El proceso de dejar ir es lo más complicado del acogimiento: «Cuando se van es duro, con ellos se va una parte de ti, en ocasiones no sabes nada de ellos después y eso es muy complicado», declara Álvarez que, sin embargo, ha aprendido a superar esos momentos, «tienes un proceso de duelo, pero cuando piensas en todo el beneficio que le das a ellos y todo el amor que les entregas, eso supera todo lo demás».
Después de pasar el duelo no es fácil volver a iniciar el proceso: «Hay un tiempo que estás más aislada y te dedicas a otras cosas, a mí me gusta viajar y viajo mucho», explica Álvarez, «a veces digo: ‘Ya no voy a acoger más’, pero luego, cuando me llaman, pienso que sería muy egoísta por mi parte decir que no puedo acoger por estar lejos», añade.
Para superar los momentos difíciles, Álvarez Marrón deja un consejo a quienes quieran ser familia de acogida en un futuro: «No debes pensar en cuándo se van a ir, hay que centrarse en lo que les das a ellos y en lo que te dan a ti, lo más importante es que los niños estén bien, cuando se vayan, hay que pensar que van a una familia que los va a tratar muy bien y a querer mucho», concluye.
El acogimiento sirve para recordar que, en ocasiones, dar un hogar es la forma más bonita de dar amor.