Manuel de Andrés, pionero de los refugios para perros en León, fallece a los 83 años
Desde que era niño en Torre del Bierzo y durante gran parte de su vida en Villabalter y Vilecha, se dedicó a recoger perros abandonados sobre todo en verano

Manuel de Andrés con uno de sus queridos perretes.
Hay personas que tienen el privilegio de ser lo sienten. Manuel de Andrés convirtió su amor por los animales en una misión en la vida desde la más tierna infancia. Era un crío que levantaba poco más que los perros que cuidaba en Torre del Bierzo, el pueblo donde nació y vivió sus primeros años.
Cuando se estableció en León, donde llegó destinado como ferroviario, en el barrio de El Crucero, sin darse cuenta empezó a dedicar sus vacaciones a recoger los animales de los que otras personas se desentendían para irse corriendo a la playa.
Manuel de Andrés, el hombre que amó a todos los seres vivos, el pionero de la protección de los animales en León, falleció este martes en León a los 83 años.
Su huella queda plasmada con honores en la memoria de muchas personas que le han conocido recogiendo animalitos en sus fincas de Villabalter y Vilecha, desde aquellos tiempos en que no existían las protectoras de animales y los ayuntamientos a lo sumo tenían unos laceros para dar caza a los perros callejeros.

La página de Diario de León en su edición estival de León al Sol en 2001.
En Diario de León, el añorado Javier Tomé comparó a Manuel de Andrés con San Francisco de Asís, aunque al "hermano de los animales" que ha perdido León no le movieron razones religiosas, sino "los imperativos de conciencia de un hombre que no acepta el sufrimiento y las desdichas de los animales". "Y ello a pesar de la incomprensión de algunos de sus convecinos, incapaces de entender que alguien vuelque su vida en algo tan nimio y poco serio como «cuidar mascotas»", subraya la semblanza publicada en 2001 en León al Sol.
La página del Diario se ha convertido en homenaje de la Protectora de Animales y Plantas de León que será la beneficiaria de los donativos que los amigos y amigas de su hija Nely -Nélida de Andrés, conocida también como activista en la defensa de los animales, entre otras causas- han decidido destinar a esta asociación que gestiona el Albergue Municipal de Animales en lugar del habitual gasto en flores.
Sin coronas fúnebres y con el mejor epitafio que se puede dedicar a un ser querido es despedido. Con una foto acompañado de un precioso perro sobre el féretro. Presencia viva y recuerdo imborrable.
Los amigos y amigas de su hija han dedicado a Manuel unas hermosas palabras de reconocimiento y gratitud: "Un hombre bueno, generoso y profundamente amante de todos los seres vivos". "Los amigos de su hija queremos honrar de manera sincera y coherente con su forma de ser" para que su último adiós contribuya también al bienestar animal, "en reconocimiento de su espíritu solidario y su amor incondicional por todos los seres vivos", señala su dedicatoria.
Descansa en paz, Manuel.