«Antes esquivaba a las personas sin hogar que veía en la calle, ahora les hablo»

Ángela Álvarez García cumple un año en el programa de Atención Integral a las Personas Sin Hogar de Cruz Roja

Ángela Álvarez García, Miguel Braña y Guiomar Fernández.ángelopez

León

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Ángela Álvarez García es voluntaria del programa de Atención a Personas Sin Hogar de Cruz Roja desde hace un año. Empezó su contacto con la institución en la asamblea comarcal de La Magdalena como pedánea de Abelgas. «Nos contactaron para buscar un local en el que ofrecer un taller de memoria y me acabé convirtiendo en voluntaria», explica.

«Lo había ido dejando» retomó la idea. Al trasladarse a León se acercó a Cruz Roja y entre el abanico de opciones que le dieron para colaborar con la entidad, decidió sumarse al equipo de voluntariado del programa de personas sin hogar. No tenía un motivo especial, fue por cuestiones de horario. «Elegí este programa porque es la hora en la que dispongo de tiempo por mi trabajo», explica.

El contacto con las personas que están en la calle ha cambiado su mirada hacia ellas. «Lo veo de manera diferente. En la calle lo ves día a día, pero solemos tratar de esquivar su mirada», apunta. Ser voluntaria a su lado le ha mostrado la realidad de «personas muy vulnerables que a veces solo necesitan que se les escuche», apunta. Ahora cuando se los cruza por la calle muchas veces les conoce y habla con ellos. No le turba su mirada, aunque sabe que no puede cambiarles la vida de la noche a la mañana y que detrás de ella, como voluntaria, está todo el equipo que procurará desbrozar ese difícil camino. El contacto directo también enseña a no juzgar a esas personas y a respetar sus decisiones.

A más de una persona de las que atienden le ha oído decir cosas como «solamente saber que venís y saber que hay alguien que se preocupa por nosotros ya nos ayuda». El papel de este voluntariado es clave para el programa. «Somos el primer contacto con las personas que están en la calle», una puerta de entrada a los diferentes apoyos del Programa de Atención Integral a las Personas Sin Hogar de Cruz Roja. «Nosotros les podemos ofrecer un caldo o un café, pero la verdadera ayuda es que vengan aquí (a la sede de Cruz Roja)». Esta toma de contacto es crucial porque «son personas que se van apartando y aislando» y son completamente invisibles para la sociedad aunque estén en una esquina, en una plaza o en un parque. La mano que les tienden les hace visibles como seres humanos.

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