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La cueva del Moruquil y las simas de los poljés sobresalen entre las 550 dolinas halladas en la montaña de León

El estudio de la ULE ofrece la primera radiografía geomorfológica exhaustiva de estas formas de relieve en la zona y revela una densidad de dolinas muy superior a la registrada en otros macizos kársticos del mundo

Ejemplo de dolina en zona kárstica.

Ejemplo de dolina en zona kárstica.PIXABAY

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EFE
León

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Un reciente estudio científico publicado en la revista 'Cuaternario y Geomorfología (CyG)' ha cartografiado con un nivel de detalle inédito más de 550 dolinas —depresiones circulares características del relieve kárstico— en el macizo de Fresneda-Correcillas, uno de los enclaves calizos más meridionales de la Cordillera Cantábrica, situado al norte de la provincia de León.

El trabajo al que ha tenido acceso Efe, realizado por Mario Puente Sierra y Rosa Blanca González Gutiérrez, investigadores del Departamento de Geografía y Geología de la Universidad de León (ULe), ofrece la primera radiografía geomorfológica exhaustiva de estas formas de relieve en la zona y revela una densidad de dolinas muy superior a la registrada en otros macizos kársticos del mundo.

Según el estudio, las 553 depresiones identificadas se distribuyen en un área de apenas 6,1 kilómetros cuadrados y alcanzan una densidad media de 90,4 dolinas por kilómetro cuadrado, con máximos de hasta 369,9 por kilómetro cuadrado en la denominada Plataforma Kárstica Baja.

Estas cifras sitúan al macizo leonés entre los paisajes kársticos más perforados descritos hasta la fecha, solo comparables a algunos sectores excepcionales inventariados en estudios internacionales.

Las dolinas se agrupan principalmente en cinco zonas diferenciadas por su altitud, litología y morfología: dos plataformas kársticas altas y bajas desarrolladas sobre calizas masivas del Carbonífero, una plataforma central y otra septentrional asentadas sobre calizas laminadas, y la zona de los poljés del valle de Santiago y del valle del Marqués.

A lo largo del macizo, la altitud a la que aparecen estas depresiones oscila entre los 1.511 y los 1.816 metros, con una altitud media de 1.674 metros.

Las dimensiones de estas formas kársticas varían notablemente según la zona; y la superficie media de las dolinas se sitúa en 909 metros cuadrados, con mínimos en la Plataforma Kárstica Baja —donde predominan depresiones pequeñas de unos 750 m²— y máximos en la Plataforma Central, que alberga dolinas de hasta 1.396 metros cuadrados.

La profundidad media alcanza los 9,6 metros, aunque en algunas zonas, como los poljés, no supera los siete metros. En cuanto a su geometría, la mayoría presentan formas elípticas o circulares, aunque en áreas concretas se han documentado dolinas de tipo embudo e incluso de tipo pozo.

La investigación también analiza los factores que explican esta extraordinaria concentración de dolinas. La litología se revela como el elemento más determinante: las calizas masivas favorecen un mayor número de depresiones más profundas y con bordes abruptos, mientras que las calizas laminadas tienden a generar depresiones más amplias, planas y con rellenos de arcilla.

La estructura tectónica, la presencia de fallas, la topografía plana de las plataformas y la altitud —que influye en la acumulación de nieve y en los procesos de disolución— también contribuyen al desarrollo y la distribución de estas formas.

Interés ambiental y turístico más allá del científico

Los autores subrayan que el conocimiento detallado de estas morfologías no solo tiene interés científico, sino también ambiental y turístico.

El macizo de Fresneda-Correcillas forma parte de la Reserva de la Biosfera de los Argüellos, de la Red Natura 2000 y del Espacio Natural Protegido de las Hoces de Vegacervera.

La identificación precisa de estas depresiones puede ayudar a mejorar la gestión del territorio, prevenir riesgos asociados a subsidencias, ordenar el uso recreativo del entorno y sentar las bases para futuros estudios hidrológicos y geológicos.

El trabajo, que combina fotointerpretación de ortoimágenes, modelos digitales de elevación y validación en campo, propone además una metodología replicable en otros macizos kársticos.

Los investigadores abogan por incorporar técnicas automáticas basadas en LiDAR para avanzar hacia una cartografía aún más completa y precisa, así como por ampliar la información climática disponible para entender mejor el papel del clima en la evolución de estos paisajes.

En sus conclusiones señalan que la excepcional densidad de dolinas del macizo leonés responde a la concurrencia de varios factores morfogenéticos y reclaman nuevos estudios que permitan relacionar las formas superficiales con el complejo sistema subterráneo del macizo, que incluye cavidades emblemáticas como la cueva del Moruquil y las simas asociadas a los poljés.

Con este trabajo, el macizo de Fresneda-Correcillas se incorpora al mapa de los paisajes kársticos mejor conocidos de la Península Ibérica, aportando una base científica sólida para su conservación y puesta en valor.

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