Diario de León

Una asombrosa 'orquesta' de musicoterapia suena en Cosamai

Una decena de personas residentes del centro de personas con discapacidad intelectual de la Diputación en Astorga protagoniza el taller de musicoterapia

El musicoterapeuta Andrés Sánchez anima al movimiento en un momento de la sesión en Cosamai.

El musicoterapeuta Andrés Sánchez anima al movimiento en un momento de la sesión en Cosamai.ramiro

Ana Gaitero
Astorga

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La música es un lenguaje universal y la musicoterapia hace accesible la creación musical a cualquier persona. En Cosamai, el centro de atención a personas con discapacidad intelectual de la Diputación en Astorga, una decena de residentes hace, siente y comparte su propia música en el taller de musicoterapia que por segundo año consecutivo imparte Andrés Sánchez, Andrelo.

La musicoterapia tiene ritmos propios y herramientas que incluyen instrumentos de percusión, el cuerpo, la voz o un altavoz conectado a un aparato capaz de reproducir la música. Requiere formación, Andrelo es máster en musicoterapia, y creatividad para «componer», con cada grupo, la partitura que cada día será distinta y no necesariamente está escrita, aunque también.

Una tarde cualquiera de un día muy señalado en Cosamai, Andrelo comienza la sesión con acordes de guitarra que, junto a su voz, sirven de saludo personalizado. Una bienvenida en la que sobresalen los acordes de «Cualquier día», de Boikot. Es la canción favorita del grupo preferido de Desi, Boikot.

Ana toca la maraca y Carmen, siempre con su armónica.

Ana toca la maraca y Carmen, siempre con su armónica.RAMIRO

«Estuve en el pueblo», «comí turrón», «hoy estoy cansando, estuve cortando leña», «no me aburro», «me gusta Antonio Molina»... van comentando en la rueda de saludos. «Esto es musicoterapia y vamos a cantar, o a bailar o a hablar», apunta Andrés Sánchez.

El taller se adapta «a la población que tenemos en cada momento». En Cosamai es muy satisfactorio. «Aquí todos pueden cantar y coger un instrumento», añade. Las personas, dispuestas en un semicírculo, sacan de una caja de plástico que les ofrece el terapeuta el instrumento que van a tocar esa tarde.

Maracas, panderetas, panderos, claves, casacabeles, cencerros... La percusión domina la «orquesta». Carmen ya está lista con su armónica. La toca desde que era niña y va para 65 años. Si se le olvida sale corriendo a buscarla. No es su única afición: escribe poemas, inventa chistes y puede recitar un trabalenguas durante minutos.

La percusión domina la singular orquesta de musicoterapia.

La percusión domina la singular orquesta de musicoterapia.RAMIRO

Desi rasga una suave melodía en la guitarra. Desi coge el instrumento con tanta familiaridad como si fuera suyo y permanece durante toda la sesión apegado a la guitarra, sin perder la atención aunque pudiera parecerlo por su postura. Raquel prefiere las claves.

«Hay una gran diferencia entre venir a tocar y hacer musicoterapia», precisa Andrelo. La participación, la acción y la adaptación del proceso «genera un vínculo que es lo produce el cambio».

Desi, fan del grupo Boikot, rasguea una melodía en la guitarra.

Desi, fan del grupo Boikot, rasguea una melodía en la guitarra.RAMIRO

La musicoterapia es un proceso terapéutico que utiliza la música y sus elementos para trabajar en la mejora de la salud física, emocional, cognitiva y social de las personas. Pero «no cura», precisa. «Avanza en el bienestar».

Puede aumentar la capacidad memorística en aquellas que sufren daño cerebral, mejorar la dicción y la comunicación, la motricidad fina y, sobre todo,» a nivel emocional», comentan el terapeuta y los responsables del centro. «A nivel social, adquieren más sentido de grupo y aprenden a respetarse», añaden.

La atención, la presencia, la iniciativa, las reminiscencias del pasado son otros de los beneficios de la musicoterapia. Estos objetivos aparentemente abstractos toman cuerpo a medida que fluye la sesión. El terapeuta modula e invita a los participantes a tocar su instrumento individualmente, anima al grupo a seguir el compás y les da espacio para que se conviertan en líderes, singulares directores de esta «orquesta diferente» de Cosamai.

Carmen es una de las participantes del taller de musicoterapia.

Carmen es una de las participantes del taller de musicoterapia.RAMIRO

Cada uno a su ritmo, el taller consume el tiempo sin preocupación por el reloj. Pili se incorpora en la recta final. Se emociona porque se ha retrasado —había ido a cortarse el pelo— mientras agita las maracas rojas.

Andrelo coloca en el centro de la sala un pequeño altavoz y empieza a sonar una de las canciones que habían mencionado al principio. «Mi carro», de Manolo Escobar, alegra a todos, y Desi y Raquel se lanzan a bailar a su manera. El círculo se cierra y para despedirse entonan la canción que han compuesto entre todos y cuya letra está escrita en la pizarra. «Hasta pronto, hasta pronto... Lo hemos pasado bien». Es su song-writting.

Raquel con las claves.

Raquel con las claves.RAMIRO

La Diputación provincial ha introducido esta terapia en tres de sus centros asistenciales —residencia de mayores Santa Luisa en León, centro Cosamai en Astorga y Sagrado Corazón en León— a lo largo de los dos últimos años. «Son terapias muy necesarias para los usuarios y ver la alegría con la que vienen, reconforta», señala el diputado de Servicios Sociales, Francisco Álvarez, que ha participado en la sesión. 

Álvarez señala que los centros asistenciales ofrecen una serie de actividades adaptadas a las capacidades de cada persona con un presupuesto compartido y cada uno cuenta con presupuesto propio si quiere apostar por una determinada actividad. En Cosamai, el singular combo espera seguir tocando.

La musicoterapia es para todo el mundo. El diputado de Servicios Sociales, Francisco Álvarez, también se animó a probar.

La musicoterapia es para todo el mundo. El diputado de Servicios Sociales, Francisco Álvarez, también se animó a probar.RAMIRO

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