El edificio del Banco Pastor

C/ Independencia, número 6.
León, julio de 1974. José Álvarez Guerra y Luis Diego Polo, firmaron este proyecto de viviendas, locales y aparcamientos para Construcciones Reunidas de Galicia S.A. (COREGASA) en un solar de la calle Independencia anteriormente ocupado por el Bar Porras, cuyas obras dirigieron con Antonio Miguélez y Mariano Fernández como aparejadores. Tras superar dificultades derivadas de la existencia de un colector municipal que atravesaba el solar, levantaron el edificio con estructura metálica y dos vigas especiales en los techos de planta baja y primera para eliminar pilares molestos y facilitar el funcionamiento de unos locales proyectados como “entidad bancaria única”, de tal forma que la parte delantera de ambas plantas fuera un espacio libre común. Con el edificio levantado, vaciaron cuatro sótanos, ¡qué miedo!, dos para aparcamientos. Dispusieron los accesos peatonal y rodado junto a la medianera izquierda, con su puerta del garaje y el portal bien decorado, dotado de puesto de vigilancia, dos ascensores y las escaleras que vienen del sótano y suben a planta primera, donde arrancan otras para servir a seis niveles (dos retranqueados) y 12 viviendas de lujo (2 por planta), con las zonas “de vida común” y “de dormir” entre la calle y dos patios interiores, más una espléndida cocina orientada al soleado patio posterior. Concibieron el alzado principal chapado de piedra natural. Abajo a la derecha, los locales de la sede bancaria con grandes huecos, y a la izquierda, sobre el acceso a las viviendas, un gran mirador en voladizo de traza horizontal. En el eje del cuerpo de viviendas, terrazas con el frente de vidrio y chapa, antepechos laterales opacos y techos de madera. En los extremos, similares balcones flanqueando columnas de ventanas apaisadas que a la derecha se adornan con grandes perfiles metálicos en paralelo, señalando la portada comercial, rompiendo la simetría y potenciando la verticalidad para equilibrar la composición… Huyendo de los automatismos, Álvarez Guerra y Diego Polo parecen ensayar caminos no transitados haciendo un uso arriesgado de los materiales tradicionales como elementos decorativos fuera de lo común, acentuando la voluntad expresiva y el innegable carácter lúdico de esta sugestiva fachada distinguida por la abstracción, sin duda a la búsqueda de nuevas incertidumbres … más allá de la manoseada Modernidad y… ¡Muy setentera!

C/ Independencia, número 6.