Una catedrática leonesa alerta de riesgos para la salud mental de la IA en el trabajo
Susana Rodríguez Escanciano alerta sobre los riesgos psicosociales de la tecnología en el trabajo y propone medidas

Dos mujeres consultan la Wikipedia con motivo del 25 aniversario de esta plataforma.
Un reciente estudio analiza cómo la irrupción acelerada de la inteligencia artificial (IA) en las empresas genera nuevos riesgos psicosociales y recoge la necesidad urgente de reforzar la protección de la salud mental en el trabajo, según su autora, la catedrática de Derecho del Trabajo de la Universidad de León Susana Rodríguez Escanciano.
El artículo, al que ha tenido acceso EFE, galardonado con el XX Premio Derecho y Salud 2025 de la Asociación Juristas de la Salud, sostiene que, aunque las tecnologías inteligentes han demostrado reducir la siniestralidad laboral y mejorar la prevención, también introducen amenazas que el marco normativo actual aún no está preparado para afrontar.
Según explica Rodríguez Escanciano, la IA contribuye de forma objetiva a disminuir los accidentes laborales gracias a sistemas capaces de identificar peligros, predecir riesgos y monitorizar comportamientos inseguros en tiempo real.
Robots colaborativos, dispositivos biométricos, sensores ambientales, exoesqueletos, formación virtual o herramientas de análisis de datos permiten liberar a los trabajadores de tareas pesadas, peligrosas o repetitivas, a la vez que mejoran las condiciones de trabajo y la detección de posibles patologías. Sin embargo, este avance tecnológico «no elimina de raíz las formas de nocividad» y suma riesgos emergentes en ámbitos hasta ahora poco explorados, como problemas derivados de la interacción humano-máquina, la fatiga digital, la intensificación del ritmo de trabajo, la supervisión continua, la pérdida de autonomía y el temor a la sustitución por algoritmos o robots. El estudio señala que el impacto más alarmante se está produciendo en la salud mental, ya que los sistemas inteligentes pueden generar cargas de trabajo excesivas, una presión creciente por alcanzar objetivos y una cultura laboral basada en la inmediatez y la disponibilidad permanente. La experta leonesa describe en este estudio un amplio abanico de nuevos síndromes vinculados a la digitalización: tecnoestrés, tecnoadicción, tecnofobia, tecnofatiga, infoxicación, multitarea compulsiva, síndrome del ‘zoom’, vibración fantasma o incluso fenómenos como el ‘sleep-texting’, que lleva a algunos trabajadores a contestar mensajes sin ser conscientes mientras duermen. A estos inconvenientes se suma una realidad ya detectada a escala nacional: según datos citados en la investigación, el 45% de los trabajadores en España cree que su entorno laboral puede afectar negativamente a su salud mental, una cifra que se eleva al 50% en sectores como transporte, finanzas o sanidad. El aumento del teletrabajo y de los modelos organizativos basados en algoritmos ha desdibujado las fronteras entre jornada laboral y vida privada.
Rodríguez Escanciano considera que el derecho a la desconexión digital es insuficiente tal y como se aplica ahora, pues se limita a permitir al trabajador no responder comunicaciones fuera de horario, sin garantizar mecanismos efectivos que impidan que la empresa genere presión o expectativas de disponibilidad.