Las leonesas piden voz y voto en la Iglesia

La Revuelta de las mujeres en la Iglesia salió por primera vez a la calle junto a colectivos de otras 35 ciudades que se manifestaron frente a las catedrales

León

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Por primera vez en León y un año más, la Revuelta de mujeres en la Iglesia salió a la calle ante las catedrales de 36 ciudades españolas. Bajo el lema «Mujer: cuerpo sagrado» un grupo de leonesas protagonizó un acto performativo simbolizando las opresiones y las agresiones que sufren las mujeres.

Este año han puesto el acento en el cuerpo para «reivindicar la dignidad del cuerpo de las mujeres, tantas veces agredido, abusado, violado, maltratado y explotado», señalaron las activistas.

Una de las activistas con la pancarta en la espalda.VIRGINIA MORÁN

Con el templo gótico de fondo y un soleado día invernal, se desarrolló el acto reivindicativo que la Revuelta de las mujeres en la Iglesia organiza en torno al Día Internacional de la Mujer. Al grito de «Hasta que la igualdad se haga costumbre» , con las caras tapadas por una máscara —para representar a todas— y encadenadas presentaron a la sociedad leonesa sus aspiraciones.

«Gracias a todas las mujeres por vuestra presencia y coraje. Gracias a todos los hombres cómplices con nuestra lucha, que la hacéis vuestra por justicia y dignidad. Aquí estamos y estaremos «hasta que la Igualdad se haga costumbre»», reiteraron.

La performance incluyó la danza «Mujeres en camino» acompañada de una canción. Con el baile, «queremos celebrar la alegría de estar juntas, sabiendo que este es un camino largo y costoso, que hacemos, sin embargo, con alegría», prosiguieron en un guion perfectamente sincronizado. «Nos unen tantas vidas, del pasado y del presente, sostenidas por la savia (alentadas por la danza), del Espíritu de Dios», reza la canción. Las mujeres de la revuelta recalcaron que «nuestros cuerpos no son objeto de exhibición, no son objetos de consumo, no son un motivo para presumir. Nuestros cuerpos no son campos de batalla, no son lugares de conquista. Y no son de nadie, más que de nosotras mismas».

Con máscara para representar a todas las mujeres y encadenadas para simbolizar las opresiones.VIRGINIA MORÁN

«Porque no somos un objeto que los demás pueden definir, sobre el que pueden establecer normas, condenas, imponer límites, dictaminar conductas. Nuestros cuerpos son nuestros y son también sagrados», prosiguió el manifiesto.

En la escena en la que algunas de las participantes fueron encadenadas recordaron a las mujeres que sufren los peores abusos en el mundo. Las mujeres que sufren en Gaza y en Ucrania, las 10.000 niñas y niños mutilados y asesinados en Yemen, los feminicidios en América Latina, las víctimas de violencia sexual ejercida como arma de guerra en la República Democrática del Congo, a causa del coltán que alimenta los móviles... 

«No olvidamos a tantas mujeres vulneradas, porque la pobreza tiene nombre de mujer. Mujeres cruzando fronteras porque el sistema económico mundial empobrece sus países. Mujeres precarizadas en sus salarios. Mujeres solas a cargo de sus familias. Mujeres prostituidas, mujeres objeto de trata y de explotación reproductiva, mujeres víctimas de la violencia de género», apostillaron.

Bajo el lema 'El cuerpo de las mujeres es sagrado' escenificaron las violencias en todas las partes del mundo

Las víctimas de violencia machista asesinadas por sus parejas o exparejas también tuvieron espacio en el acto de la Revuelta de las mujeres en la Iglesia. «Todas esas son cadenas. Cadenas económicas, cadenas materiales, cadenas mentales, cadenas de maltrato, desconocimiento, desprecio y desigualdad», recalcaron.

La protesta simbólica, que coincidió con otro acto reivindicativo casi paralelo en la plaza de Botines, llamó la atención del público leonés que paseaba por el centro de la ciudad. Las organizadoras se fueron satisfechas por haber dado el paso, por primera vez, de salir a la calle en León. «Con voto, con voz, así nos quiere Dios», rezaba una pancarta.

No se quieren callar más. «También en la Iglesia se nos imponen cadenas. Como los arquetipos que nos quieren reducir a dos modelos únicos de mujer, la buena y la mala, representadas, simbólicamente, en la virgen María y en Eva», explicaron abiertamente. Las mujeres de la revuelta quieren librarse de las dicotomías construidas por el patriarcado para las mujeres como sumisas o desobedientes, castas y puras o sensuales, ingenuas o desconfiadas, fieles o desleales, serviciales o ambiciosas y representadas por las figuras bíblicas de María y Eva.

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«Hoy estamos aquí para hacer justicia con todas ellas, las Evas y las Marías, por todas las mujeres», proclamaron en la liberación. «Nos apoyamos en la palabra de Jesús, que respetó la dignidad de cada mujer, contraviniendo las normas de su tiempo», fue su broche final.

Bajo el lema 'El cuerpo de las mujeres es sagrado' escenificaron las violencias en todas las partes del mundo