Diario de León

La NASA capta algo extraordinario en el polo sur que ha dejado atónitos a los astronautas

Las imágenes desde el espacio revelan un fenómeno luminoso de origen solar que expone a la tripulación a niveles inusuales

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La Estación Espacial Internacional ha sido testigo de un espectáculo natural que raramente puede observarse con tal nitidez. Durante el pasado fin de semana, los astronautas a bordo del laboratorio orbital captaron imágenes que muestran un despliegue luminoso de proporciones extraordinarias en la región más austral del planeta, un evento que ha generado gran expectación tanto en la comunidad científica como entre los aficionados a la astronomía en España y el resto del mundo.

Jessica Meir, astronauta de la NASA perteneciente a la misión Crew-12 de SpaceX, compartió en sus redes sociales una serie de fotografías y un vídeo que documentan el fenómeno. "Hay mucha actividad en este momento en la Estación Espacial, pero afortunadamente todos estamos a salvo y ayer presenciamos un despliegue espectacular de auroras australes gracias a un reciente evento solar", explicó la astronauta en la plataforma X.

Las imágenes difundidas muestran cómo la atmósfera terrestre se tiñe de verde intenso, con formas que recuerdan el curso sinuoso de un río celeste. Este tipo de registros desde el espacio ofrecen una perspectiva única del fenómeno, imposible de obtener desde la superficie terrestre, especialmente tratándose de auroras australes.

Origen y características del fenómeno

Las auroras australes se producen cuando partículas cargadas procedentes del Sol colisionan con el campo magnético terrestre. Este proceso es idéntico al que genera las auroras boreales en el hemisferio norte, aunque con una diferencia fundamental: su ubicación geográfica. Mientras las boreales iluminan los cielos de las regiones árticas, las australes se manifiestan en las latitudes más meridionales del planeta.

El reciente evento solar que desencadenó estas auroras ha incrementado la actividad geomagnética en torno a la Tierra. Aunque este tipo de fenómenos no representa un peligro grave para la tripulación del complejo orbital, sí les expone a niveles de radiación superiores a los habituales, lo que obliga a los equipos de tierra a mantener una monitorización constante de las condiciones.

La intensidad y belleza de estas auroras australes captadas desde la EEI ponen de manifiesto la potencia del evento solar que las originó. Los científicos estiman que la actividad solar atraviesa ciclos de aproximadamente 11 años, y actualmente nos encontramos en una fase de incremento que continuará durante los próximos meses.

La dificultad de observarlas desde tierra

A diferencia de las auroras boreales, que pueden contemplarse desde países como Noruega, Islandia, Canadá o incluso ocasionalmente desde el norte de España durante eventos excepcionalmente intensos, las auroras australes son mucho más esquivas para el observador terrestre. La razón principal radica en la geografía del hemisferio sur.

La mayor parte de las zonas donde se producen estas auroras está ocupada por la Antártida y vastas extensiones oceánicas, con escasa presencia de núcleos de población. Ciudades australianas como Hobart, en Tasmania, o localidades del sur de Nueva Zelanda son algunos de los pocos lugares habitados desde donde ocasionalmente pueden observarse, aunque las condiciones deben ser excepcionalmente favorables.

Esta circunstancia convierte a las imágenes captadas desde el espacio en documentos de valor incalculable, tanto desde el punto de vista científico como divulgativo. Los aficionados españoles a la astronomía han mostrado gran interés por estas fotografías, compartidas masivamente en redes sociales y foros especializados durante las últimas horas.

Momento óptimo para la observación

Los expertos señalan que el período más favorable para observar auroras australes se extiende de marzo a septiembre, coincidiendo con los meses de invierno en el hemisferio sur. Durante este período, las noches más largas y la posición de la Tierra respecto al Sol favorecen la visibilidad del fenómeno.

Sin embargo, la observación desde tierra requiere no solo encontrarse en las latitudes adecuadas, sino también contar con cielos despejados, ausencia de contaminación lumínica y, crucialmente, que se produzca un evento solar de suficiente intensidad. La combinación de todos estos factores es relativamente infrecuente, lo que explica por qué muchos entusiastas recurren a las imágenes satelitales y de la EEI para contemplar estas maravillas naturales.

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