Las personas sordas de León reivindican la lengua de signos: «Tenemos derecho a ser entendidos y entender»
Día Nacional de las Lenguas de Signos
Isabel González se dirige al público en lengua de signos.
«La igualdad de las personas sordas no puede depender de la suerte, exige estructura, políticas estables, recursos y compromisos». La presidenta de la Asociación de Personas Sordas San Juan Bautista, Isabel González, intervino este viernes en el acto organizado en el salón de los Reyes del Ayuntamiento de León para conmemorar el Día Nacional de las Lenguas de Signos Españolas, que cuenta con diferentes versiones culturales. «Una lengua une y crea diversas maneras de ver el mundo». Las personas sordas de León reivindican «el derecho a entender y ser entendidas».
González leyó el manifiesto con la lengua de signos, interpretada por Jose, en un acto inaugurado por el alcalde de León. José Antonio Diez se comprometió a continuar trabajando para lograr romper las barreras de comunicación con la administración para facilitar a las personas sordas la realización de trámites e información.
La barrera de la comunicación obliga a las personas sordas «a un esfuerzo doble para recibir la mitad», destacó la presidenta de la asociación.
Entre los asistentes al acto estaba Silvia Fernández Rodríguez, casada con una persona sorda, madre de una hija sorda con carrera universitaria y un hijo oyente. Sus hijos aprendieron la lengua materna, la de signos, con la que ella se desenvuelve en la vida desde nacimiento, superando múltiples dificultades. «La crianza me salió de manera natural, con la diferencia de comunicación con el niño, que también habla la lengua de signos». A sus 57 años reconoce que la sociedad y los recursos han cambiado mucho desde que de pequeña tuvo que asistir a clase en un colegio en Astorga para personas sordas. «Me hubiera gustado estudiar, pero entonces las posibilidades eran muy pocas. Yo no quería que a mi hija le sucediera lo mismo y por eso la estimulamos desde pequeña y fue a un colegio normalizado con apoyos de integración. Estoy muy orgullosa de ella y de todo lo que ha conseguido».
Silvia Fernández.
El desconocimiento de la población de la lengua de signos, la escasez de recursos de apoyo y la falta de intérpretes dificulta la comunicación diaria para resolver las situaciones cotidianas. «Cada vez que tengo que ir al médico recurro al intérprete, y solo hay uno», dice mientras Jose vocaliza lo que Silvia expresa con sus manos. «Ojalá que los profesionales sanitarios supieran el lenguaje de signos. Recuerdo que cuando me quedé embarazada, el intérprete era como el segundo padre de la criatura, venía conmigo a todas las revisiones».
Tampoco hay posibilidades laborales. «Me hubiera gustado estudiar, sacar una oposición, pero es imposible. No hay posibilidades para encontrar un trabajo que requiera coger el teléfono o atender al público. Todo son limitaciones».
La Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) ha impulsado avances que hoy son derechos y servicios esenciales recursos de atención especializada, enseñanza de las lenguas de signos españolas, programas de empleo y servicios dirigidos a mujeres, personas mayores y otros colectivos vulnerables, pero queda mucho camino por recorrer.
La mayor reivindicación es que todas las personas, oyentes o no, conozcan la lengua de signos para una comunicación igualitaria y efectiva.