Diario de León

Los vecinos que hacen ciencia para una red europea en las praderas de Babia

Los pastos de Babia tienen fama de ser los mejores y los vecinos quieren demostrarlo científicamente, de la mano de la Reserva de la Biosfera y bajo el paraguas del proyecto europeo Echosoil. El objetivo es doble: un sello de calidad y calibrar los efectos del cambio climático.

La extracción del suelo se realizó de acuerdo a unos parámetros establecidos en el proyecto europeo.

La extracción del suelo se realizó de acuerdo a unos parámetros establecidos en el proyecto europeo.babiaescueladepastores.es

Ana Gaitero
León

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Por primera vez, Babia forma parte de una red científica europea de investigación participativa sobre suelos. Provistos de unos kist especiales y asesorados por científicos, diez personas voluntarias vecinas de Babia recogieron muestras de los suelos de diez puertos de Babia que son pastados por el ganado de la zona y las cabañas trashumantes.

Se trata de una experiencia inédita de ciencia ciudadana que ha desarrollado la Reserva de la Biosfera de Babia con un doble fin: probar científicamente lo que los ganaderos saben por la experiencia y aportar información sobre los suelos de la reserva a una red continental de datos que analiza, entre otros parámetros, el impacto del cambio climático.

Un total de diez voluntarios participaron en la expedición científica que se focalizó en puertos de montaña con características y usos bien diferenciados, como son Traspando en Torrestío, La Solana, Arrajaos y Morronegro en La Majúa y La Pierna en Torrebarrio, en Babia de Arriba, y La Orbia y Veigaredonda, en La Cueta, y Puñín, Las Verdes y Covalancho, en Torre, en Babia de Abajo.

«La toma de muestras fue una experiencia muy enriquecedora, porque por un momento nos paramos a pensar y valorar la calidad de los puertos, algo que nos pasa inadvertido», explica Miguel Gil, un joven vecino de Riolago. «Estuvimos en Traspando, un puerto precioso en Torrestío, espectacular», explica. Con la ayuda de la investigadora de la Universidad de León y con los vasos homologados «cogimos tierra de un surco con las medidas marcadas y lo añadimos en el tubo para enviarlo a las universidades de León e Italia», apunta el joven, contento de participar en un proyecto que pone a Babia en el mapa de la ciencia a escala europea.

Uno de los espectaculares puertos de la Reserva de la Biosfera de Babia.

Uno de los espectaculares puertos de la Reserva de la Biosfera de Babia.babiaescueladepastores.es

Las salidas al campo se realizaron dentro de las Jornadas de Valorización de los Pastos y Puertos de Montaña de Babia. Medio centenar de personas se involucró en las actividades junto a especialistas de la Universidad de León, como la edafóloga Sara Alcalde, el botánico Emilio Puente y la veterinaria y tecnóloga de los alimentos Eugenia Rendueles y el equipo técnico de la Reserva de la Biosfera. La participación de ganaderos sirvió para aportar conocimientos ancestrales de los puertos.

Las muestras recogidas, debidamente almacenadas y selladas, fueron enviadas a la Escuela de Ingeniería Agraria y Forestal de León, donde serán analizadas por los mismos especialistas que acompañaron las salidas.

«Aquella salida al campo fue el principio. Ahora toca esperar —y trabajar— para que los datos nos hablen», explican los responsables de la Reserva de la Biosfera.

Las muestras del suelo tomadas por los vecinos en la experiencia de ciencia ciudadana.

Las muestras del suelo tomadas por los vecinos en la experiencia de ciencia ciudadana.babiaescueladepastores.es

El presidente de la Reserva de la Biosfera de Babia, David Marcello, señala que empujaron la iniciativa porque «es fundamental conocer la calidad de nuestros suelos porque de ellos depende el pasto, que es la base de la economía de nuestra comarca». El objetivo es «demostrar científicamente que nuestros pastos son de la mejor calidad» y, a medio plazo, desarrollar una marca de calidad para la carne de las ganaderías que pasten ella. «La hierba de Asturias es muy verde, pero no tiene la misma calidad», señala el edil.

Prueba de ello, dice Marcello, es que «los asturianos desean nuestros pastos que en agosto están secos y amarillos y funcionan como si fuera un pienso natural».


Babia forma parte de una red científica europea de investigación sobre suelos con el aliciente de la participación vecinal

«Aquella salida al campo fue el principio. Ahora toca esperar —y trabajar— para que los datos nos hablen», señala la Reserva de la Biosfera en el portal babiaescueladepastores.es.

Esta iniciativa pionera de ciencia ciudadana en la Reserva de la Biosfera de Babia tiene una conexión europea a través del proyecto europeo Echosoil, una acción de investigación e innovación cofinanciada por la Unión Europea en el marco del programa Horizonte Europa, que se inició en junio de 2023 y concluirá en mayo de 2027.

Por ello, parte de las muestras fueron enviadas a la Fundación Ibercivis, embajadora del proyecto en España y que se ha encargado de hacerlas llegar a los investigadores responsables del análisis: el equipo de la Universidad Libre de Bolzano-Bozen (Italia), coordinadores del proyecto a escala europea.

Participantes en las jornadas de valorización de los pastos.

Participantes en las jornadas de valorización de los pastos.babiaescueladepastores.es

Mientras los laboratorios hacen su trabajo, los valores medidos por los voluntarios en campo e introducidos en la plataforma de Echosoil ya son visibles en Echorepro: el repositorio público del proyecto donde se recogen y visualizan todos los datos aportados por los equipos de ciencia ciudadana participantes en Europa.

Echoepro no es solo un almacén de datos. «Es el espacio donde la ciencia ciudadana cobra forma colectiva», señala la Reserva. Se trata de una plataforma abierta en la que cualquier persona puede consultar las mediciones realizadas en los distintos territorios participantes, comparar resultados entre zonas y ver cómo los datos de Babia se integran en una red científica de escala continental.

Los primeros análisis desvelan que seis de los puertos analizados tienen el suelo ácido, con valores menores o iguales a 5,5 y tres ligeramente ácidos, con valores de entre 5,5 y 6,5.

El siguiente paso es sufragar los análisis de laboratorio en la EIAF. Estos resultados no se van a analizar de forma aislada. «Los pondremos en diálogo con el informe de 2012 «Estudio de caracterización y productividad de los pastos y puertos de alta montaña en el ámbito de la Reserva de la Biosfera de Babia»», explican.


Por primera vez, la Reserva de la Biosfera de Babia "no se ve como una amenaza, sino como una forma de reivindicarnos", asegura David Marcello

Es el documento de referencia más completo que existe sobre el estado de estos suelos hace poco más de una década. «La comparación entre ambos conjuntos de datos nos permitirá detectar cambios, identificar tendencias y extraer conclusiones que orienten la conservación y el manejo de uno de los recursos más valiosos —y más frágiles— de la comarca», destacan.

La Reserva de la Biosfera de Babia subraya que «los pastos de Babia llevan siglos sustentando la ganadería trashumante y la vida rural de la Reserva. Entender cómo han cambiado, y hacia dónde van, es una deuda que tenemos con quienes los cuidan hoy y con quienes los heredarán mañana».

Los ayuntamientos de San Emiliano y Cabrillanes, además de varias juntas vecinales, tomaron las riendas de la Reserva de la Biosfera de Babia a raíz de un informe negativo sobre la gestión que estuvo a punto de suprimir el reconocimiento que concedió la Unesco el 29 de octubre de 2004.

Se usaron herramientas sencillas para tomar las muestras de cuadrículas exactas.

Se usaron herramientas sencillas para tomar las muestras de cuadrículas exactas.babiaescueladepastores.es

«Somos los municipios y las juntas vecinales los que corremos con los gastos. Es una forma de reivindicar lo nuestro, aunque nos gustaría tener el mismo apoyo de la Junta de Castilla y León que tienen las reservas de Asturias del Principado", apunta el presidente de la Reserva. Durante dos décadas, la entidad careció de personal técnico, cosa que se subsanó en 2023 con la contratación de Mónica Franco Valledor y la creación de un consejo científico del que forman parte los especialistas Nacho Prieto Sarro, María Jesús Sánchez Muñoz, Borja Jiménez-Alfaro, David González-Álvarez, Alipio García de Celis, Eugenia Rendueles Álvarez y Sara Alcalde Aparicio.

Además, un grupo de voluntarios con conocimientos en cartografía e imagen satelital analiza la matorralización de los puertos y pastos de la Reserva, «un problema silencioso pero creciente» y problemático por el riesgo de incendios, entre otras cosas.

Con el mismo enfoque colaborativo planean un análisis meteorológico y de las condiciones climáticas del territorio para predecir y prevenir las consecuencias del cambio climático en la biodiversidad.

Por primera vez, la Reserva de la Biosfera de Babia "no es vista por la población como una amenaza, sino como una forma de reivindicación para mejorar el desarrollo de la comarca», subraya el presidente, David Marcello.

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