Diario de León

Sor Helena: de atea a monja

Sor Helena García Huerta, una veinteañera procedente de Noblejas (Toledo), se convirtió en monja novicia del Monasterio de benedictinas Santa Cruz de Sahagún el pasado 11 de julio tras años renegando de la fe

La novicia Sor Helena García Huerta en el altar del Monasterio benedictino Santa Cruz de Sahagún, donde ejerce como monja.

La novicia Sor Helena García Huerta en el altar del Monasterio benedictino Santa Cruz de Sahagún, donde ejerce como monja.dl

Claudia Melcon
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Claudia Melcón/Acacio Díaz
León

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«No anteponer nada al amor de Cristo», una frase de San Benito de Nursia, patrón de las benedictinas, que sor Helena García Huerta ha interiorizado mucho: García se ha convertido en monja benedictina en Sahagún a los veintiún años, tras mucho tiempo sin sentir fe. 

Esta orden tiene casi 1500 años de historia. San Benito nació en Nursia (Italia) y fundó doce monasterios, como el de Subiaco y Montecasino. Redactó la famosa Regla de San Benito, un compendio de enseñanzas para vivir una vida monástica virtuosa.

Según la página oficial de las benedictinas de Sahagún, en la actualidad funcionan 1.075 monasterios benedictinos en todo el mundo, habitados por unas 23.800 monjas. En España hay 22 monasterios de benedictinas que alojan a alrededor de 250 monjas.

La festividad de San Benito, el 11 de julio, patrono de la orden benedictina y de Europa, llegó al Monasterio de benedictinas Santa Cruz de Sahagún, como un día muy especial.

A la fiesta del patrono de la comunidad, se unió esta no menos significativa celebración festiva, en la que la comunidad tomó parte de forma solemne y singular. 

Después de un periodo de adaptación y reflexión sobre la vida monástica, la comunidad vio como una nueva vida religiosa se une al resto de la comunidad: la joven Helena García Huerta, llegada de Toledo hace dos años, pidió solemnemente a la madre abadesa y comunidad religiosa, el ser acogida en la comunidad.

Sor Helena celebra su imposición de hábitos mientras la abadesa le reza una oración

Sor Helena celebra su imposición de hábitos mientras la abadesa le reza una oraciónDL

En el momento de hacer pública su decisión, familiares, amigos y comunidad arroparon a la que desde este momento, con la toma de hábitos, formará parte de la comunidad en un periodo de noviciado durante los próximos años.

Desde el mismo día de la ceremonia, estrena hábito, y lo hace también con su nuevo nombre completo: Helena de la Cruz. La joven recibió las felicitaciones por parte de la comunidad, así como de sus familiares y vecinos.

«En estos momentos nuestras vidas han experimentado un salto de felicidad inenarrable. Ver el rostro de felicidad en Helena de la Cruz, es el mayor regalo que podemos recibir en estos momentos, qué felicidad sentimos al poder estar juntos en tan importantes momentos», comentan entre familiares.

Helena de la Cruz, con su decisión, ha unido un poco más la historia de este monasterio, donde descansan los restos del Rey Alfonso VI, un personaje muy importante de la historia entre León y Sahagún.

Sor María Anunciación Ríos Herrera, abadesa del monasterio, describe así el proceso de la novicia: «Ha estado dos años de postulantado, a raíz de que vino a hacer una experiencia de las que ofrecemos a jóvenes. Le hicimos un seguimiento, con videollamadas cada quince o veinte días. La comunidad de monjas le vimos vocación y ella a sí misma también».

La abadesa aclara que sor Helena sigue en formación: «Tiene que estar dos años más de novicia. Cuando termine, hará votos por un año. Ha estado dos años de postulante, vestida con ropa de calle. Está en formación de liturgia, de catecismo y de música. Son 9 años de formación desde el postulantado hasta la profesión solemne, en la que una monja se compromete de por vida».

«La primera experiencia que hice me hizo tener un shock porque yo estaba alejada de la fe. La segunda experiencia hizo que me diera cuenta de que era aquí donde tenía que estar. Aquí fue donde verdaderamente conocí al Señor. Ya lo conocía, pero me había alejado de Él», dice la novicia.

Su familia estaba desconcertada: «Su reacción fue de choque porque había estado mucho tiempo sin creer y odiaba a la Iglesia. Empezó a llamarme la atención artísticamente la Semana Santa y comencé a acercarme a la Iglesia, así hice las experiencias. Mi familia no me creía y me regañaba, pero ahora me ven feliz así que ellos están felices». 

Sor Helena afirma que se encontraba perdida antes de su llamada: «Yo tenía muy pocas aspiraciones. No se me daba muy bien estudiar. No sabía qué hacer con mi vida».

A pesar de todo, tuvo muchísimos miedos: «Los días antes de la ceremonia estaba nerviosa. Tenía miedo de no ser digna. Miedo de no ser capaz de llenar la vocación. Miedo de ser monja solo por fuera. Pero viví ese día con mucha tranquilidad, seguridad, ilusión y paz. Con toda la miseria que yo tengo, sé que con Él puedo hacer cosas grandes».

«Quiero que otras chicas que se lo planteen no tengan miedo de consagrarse a Dios, porque Él se encarga de hacerte feliz», afirma la novicia.

La estela de jóvenes promesas aspirantes benedictinas parece continuar: la abadesa informa de que hoy accede una chica de diecinueve años procedente de Navarra a realizar una experiencia.

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