El leonés José Manuel Díez Herrero exige una Ley de Seguridad Acuática Nacional ante las más de 400 muertes anuales por ahogamiento en España
El experto en salvamento denuncia la inacción de las Administraciones y recuerda que el próximo 25 de julio, Día Mundial de la Prevención de Ahogamientos, es el momento clave para exigir medidas estatales urgentes que frenen esta tragedia

Este 25 de julio, con motivo del Día Mundial de la Prevención de Ahogamientos proclamado por la ONU, el especialista leonés José Manuel Díez Herrero alza la voz para exigir una respuesta estatal inmediata ante una realidad alarmante: el peligro invisible bajo el agua se cobra más de 400 vidas al año en España, mientras que en el mundo muere una persona cada minuto en el medio acuático.
Díez Herrero, Técnico Superior en Salvamento y Socorrismo y Prevención de Riesgos Laborales (PRL), representante de España en la Comisión Docente de la Federación Latinoamericana de Salvamento y Socorrismo (FLASS), miembro de la Asociación Española de Prevención de Ahogamientos y profesional con más de 30 años de experiencia, califica la situación actual de "paradoja incomprensible". Resulta insostenible que un país que destaca como la segunda potencia mundial en turismo, la segunda de Europa en número de piscinas (con más de 1.300.000 instalaciones), con los mejores parques acuáticos y más de 8.000 kilómetros de costa además de miles de playas fluviales y continentales, carezca todavía de una Ley de Seguridad Acuática Nacional unificada.
La disparidad de normativas autonómicas y locales deja desprotegidos tanto a los usuarios como a los profesionales, haciendo que la seguridad de las familias dependa trágicamente del código postal en el que pasen sus vacaciones. Por ello, se reclama un compromiso de Estado con mínimos de seguridad idénticos para todas las zonas de baño del país.
Los 7 peligros invisibles en las zonas de baño
Para visibilizar la importancia de la prevención en esta fecha señalada, los socorristas recuerdan los siete peligros invisibles más frecuentes:
La "falsa guardería": Dejar a los niños sin vigilancia es el error más grave. La responsabilidad de la custodia recae exclusivamente en los tutores, nunca en el socorrista.
La trampa de los flotadores: Manguitos y flotadores circulares generan una falsa sensación de seguridad al poder pincharse, escurrirse o volcar. Los mejores flotadores para un menor son los brazos de sus padres.
Sobreestimar la capacidad física: Nadar distancias para las que no se está preparado provoca un agotamiento extremo. El mar no entiende de egos.
Lanzamientos a ciegas: Tirarse de cabeza sin comprobar la profundidad o el estado del fondo puede provocar traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares irreversibles.
Shock termodiferencial (el mal llamado "corte de digestión"): Entrar de golpe al agua tras tomar el sol o hacer ejercicio intenso puede desencadenar una hidrocución con pérdida de conocimiento inmediata. El acceso debe ser paulatino.
Las falsas zonas de calma: Los tramos sin olas en la playa suelen esconder corrientes de retorno capaces de arrastrar mar adentro en segundos.
Desobediencia e ignorancia: Ignorar las banderas, las normas o las indicaciones del personal de salvamento es una imprudencia grave.
Más de 21.000 firmas para exigir soluciones
La iniciativa impulsada en Change.org bajo el lema "Una ley de Seguridad Acuática en España, ¡YA!" ya supera las 21.000 firmas. Con este respaldo, se exige a los Ministerios de Sanidad, Trabajo, Educación, Transición Ecológica e Interior una regulación estatal de las zonas de baño, recursos humanos y materiales adecuados para los socorristas, la integración de tecnología como drones e Inteligencia Artificial, y el reconocimiento social y empresarial de la figura del socorrista.