El Gobierno rediseña su propuesta y limita las altas progresivas en el trabajo exclusivamente a los enfermos de cáncer
El Ejecutivo descarta incluir inicialmente otros supuestos de larga duración como el ictus, los infartos o las fracturas óseas en este modelo de reincorporación gradual al empleo.

Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha dado un giro a su planteamiento sobre la incapacidad temporal. En el marco del rediseño de la reforma de las bajas médicas de larga duración, el Ejecutivo ha decidido acotar el alcance de la medida y limitar las llamadas altas laborales progresivas únicamente a los pacientes diagnosticados con procesos oncológicos, es decir, casos de cáncer.
Con esta modificación sustancial respecto a borradores anteriores, se eliminan del texto otros supuestos que se habían barajado inicialmente, tales como los accidentes cerebrovasculares (ictus), las dolencias cardíacas graves como los infartos o las fracturas óseas complejas. La medida original pretendía abrir la puerta a un retorno gradual al entorno laboral para una amplia variedad de patologías graves, permitiendo a los empleados compaginar de forma parcial su recuperación con las obligaciones profesionales.
El objetivo principal de esta fórmula de reincorporación paulatina busca facilitar que los trabajadores afectados por tratamientos tan agresivos y prolongados como los del cáncer puedan recuperar sus rutinas laborales de un modo adaptado a su estado de salud, siempre bajo estricto criterio médico. Sin embargo, el repliegue del Gobierno al focalizar la norma exclusivamente en el ámbito oncológico refleja la complejidad técnica y el intenso debate generado en torno a la gestión de las bajas médicas de larga duración y su impacto en el sistema público.