Cegados por la belleza del eclipse
Mujer probándose unas gafas con filtro solar homologado.
La llegada del eclipse total el próximo 12 de agosto cubre de una mística especial la vida de los leoneses.
Este alineación perfecta y extremadamente poco frecuente entre el Sol y la Luna puede dejar a las personas que la contemplan totalmente cegadas por su belleza. Literalmente.
Debe quedar constancia de que un eclipse, aunque hermoso, no es inocuo. Bajo ningún concepto se debe contemplar este fenómeno sin gafas de protección dado que podrían producirse graves lesiones.
El doctor Manuel Franco Benito, jefe de servicio del área de Oftalmología del Hospital de León, explica que se deben emplear unas gafas de protección homologadas y preferentemente compradas en un establecimiento de óptica.
La OCU recomienda adquirir gafas especiales con marcado CE, que avala su cumplimiento con la legislación europea aplicable a una radiación solar muy intensa, y con referencia en ISO 12312-2:2015, estándar técnico que sirve para examinar los filtros para la observación directa del sol.
La OCU también recalca la importancia de revisar si las gafas explicitan que son aptas para observar el sol, con indicadores como «gafas para observación solar», «filtros para observación directa del sol», «solar eclipse glasses» o «direct solar viewing».
Resulta de vital relevancia que aparezca el nombre o razón social del fabricante así como una dirección de contacto en la Unión Europea. Estos detalles son importantes para realizar cualquier consulta vinculada a la seguridad del producto o al ejercicio de los derechos del consumidor, según la OCU. No pueden faltar tampoco el número de lote así como las instrucciones y advertencias.
La OCU insiste en que no se debe optar por recursos caseros como radiografías, cristales ahumados o discos compactos, ya que no protegen de forma correcta frente a la radiación solar.
Manuel Franco comenta que otros métodos improvisados frecuentes son las gafas de protección máxima o también las de esquí, y reitera que tampoco sirven: «Estos métodos caseros no son capaces de filtrar toda la radiación; una cosa es la radiación ultravioleta y otra cosa es la exposición directa. Una cosa es sobre la piel y otra sobre la retina», justifica el doctor Franco.
El doctor Franco advierte de que las consecuencias de la observación del eclipse en ausencia de una protección en condiciones son serias: «Se puede producir una quemadura en el centro de la retina, en la fóvea, donde se concentra el mayor número de fotoreceptores. Ahí radica el mayor potencial visual. Si se concentra la luz del sol en ese punto, habría una cicatriz en el campo de visión. Se vería una mancha en el centro. Los oftalmólogos tratamos la retina con láser de manera preventiva, pero en este caso la radiación penetraría directamente en el centro. Se trata de una pérdida de visión grave que es irreversible. Puede ocurrir en unos segundos, no hace falta mucho tiempo».
Hace veintiún años tuvo lugar un eclipse anular que fue visible en España. La diferencia entre un eclipse anular y uno total es que en el anular, la luna no cubre completamente el sol y este deja un «anillo de fuego» alrededor de la luna, mientras que en el total la luna opoca totalmente nuestra vista del sol. El oftalmólogo recuerda que él recibió a pacientes con lesiones ocasionadas por el eclipse anular solar acontecido el 3 de octubre de 2005, aunque afortunadamente no tuvo que lamentar daños graves: «Hubo algún caso, pero grave ninguno. El síntoma principal fue la sensación de ver una mancha pero no de ceguera, una lesión menor que se fue al cabo de unos días».
Francisco Calleja Casado, médico leonés que trabaja como adjunto de Oftalmología en el Hospital Universitario Doctor Peset de la ciudad de Valencia, explica más en detalle que en qué consiste la quemadura de retina: «El nombre técnico es retinopatía solar. La luz ultravioleta causa un daño en todas las capas de la retina y eso lo vemos los oftalmólogos en la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica). Es parecido al daño causado por el láser verde que está tan de moda».
El doctor Calleja quiere concienciar de que acabar con una retinopatía solar es más fácil de lo que se piensa: «Cuando la retina se quema no duele. A mucha gente si no duele le da igual porque ver un eclipse es como ver luz de atardecer, no molesta. Sin embargo, a las cuatro o doce horas, o incluso al día siguiente empieza a cicatrizar toda esa zona y es irreversible».
Francisco Calleja aclara que la retinopatía solar no es la única lesión ocular a la que uno se puede exponer: «También pueden presentarse quemaduras cutáneas en los párpados así como fotoqueratitis, también llamada queratitis actínica. En este último caso se daña la córnea, que es la primera capa transparente del ojo, y se produce una lesión en las células del epitelio de esta. La lesión duele, pero tiene tratamiento y es reversible. Se trata de una patología común entre los esquiadores. Los síntomas son ojos rojos, dolor ocular interno, mucha fotofobia o molestia a la luz y pérdida de visión de manera reversible».
El doctor Calleja insiste en que si una persona está observando el eclipse sin gafas o si se sabe de alguien que lo está viendo sin ellas se debe acudir al oftalmólogo inmediatamente: «Aunque no sea reversible, una retinopatía puede ser monitoreada si se acude con prontitud. Nos ayuda a dar un pronóstico lo antes posible porque una vez está dañada la retina, no hay tratamiento».
Aunque Calleja todavía no ejerciera cuando tuvo lugar el eclipse anular del 2005, confirma que a los oftalmólogos les han llegado imágenes documentadas de lesiones de esa época: «Hemos visto casos de hace veinte años, con imágenes procedentes también de EE UU y México».
Para que estas imágenes no se vuelvan a repetir, incide en que unas gafas de sol no son efectivas y así desmiente esta creencia popular tan extendida: «La prevención es fundamental, y las gafas de sol por muy caras que sean no protegen igual». A
Al igual que la OCU, el doctor Calleja asevera que el eclipse sólo podrá ser observado sin gafas durante un instante: «La franja de oscuridad total es el único momento en que se pueden quitar las gafas».
Con estas recomendaciones, ya no hay excusa para cuidar nuestra salud visual y que el eclipse no nos ciegue los ojos y sólo nos ciegue por su belleza.