OTRA MIRADA
Edificios emblemáticos de León: la Antigua Escuela Normal de Maestros

C/ Mariano Andrés, número 1.
Antonio Flórez Urdapilleta, nacido en Vigo, hijo de arquitecto leonés, y titulado en 1904, simultaneó su actividad docente con la jefatura de la Oficina Técnica de Construcciones Escolares, cargo que le permitió definir su principal aportación a la arquitectura española: sus originales soluciones para la arquitectura escolar. En 1928, firmó, con Joaquín Muro Antón, esta Escuela Normal de Maestros y Escuelas Graduadas promovidas por el Ministerio de Instrucción Pública en León, en un solar de la actual calle Álvaro López Núñez, entre las Carreteras de Asturias y Collanzo (hoy Mariano Andrés)… Flórez y Muro impulsaron un inmueble aislado y poligonal en torno a un patio central, levantado con ladrillo macizo. Destinaron la planta baja, para Escuelas Graduadas accesibles por Álvaro López Núñez con seis aulas conectadas por un pasillo en L desembocando en el comedor y las cocinas. La planta primera o principal para la Escuela Normal con entrada independiente por la Carretera de Asturias, la secretaría y el guardarropa. Por un vestíbulo, ante el salón de actos, se pasaba al pasillo que relacionaba los laboratorios, un museo, cuatro aulas, sala de dibujo, biblioteca, sala de profesores y despacho del director. En la planta segunda situaron despachos de profesores, talleres y dos viviendas para los conserjes. Todo alrededor del patio central con porche cubierto… Al parecer, Flórez, adscrito a las renovadoras ideas docentes laicas de la Institución Libre de Enseñanza, pretendía la renovación de la arquitectura partiendo de la tradición, para acometer el proceso proyectual diseñando una planta que generara las fachadas del edificio, tratando de conciliar el lenguaje clásico con el funcionalismo. Lejos del estilo neomudejar, los arquitectos concibieron esas fachadas de ladrillo recocido palentino abriendo grandes vanos adintelados o arqueados entre pilastras e impostas arpadas, jugando con simetrías y asimetrías, y articulando volúmenes en cuyos ejes situaron las entradas, enfatizadas por icónicos torreones con balcones clasicistas bajo galerías arqueadas y destacados aleros de madera… Los aspectos decorativos se limitaban a las entradas principales. A destacar la racionalización y funcionalidad del edificio, la distribución de los espacios escolares y las elevadas condiciones de iluminación e higiene favorecidas por grandes y novedosos ventanales.

C/ Mariano Andrés, número 1.