Florentino Garrido, ginecólogo leonés: «Pagar la congelación de óvulos a las futbolistas no es feminista»

El director de la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Ginecológico de León HM San Francisco aborda las aristas de la polémica medida de la RFEF de financiar la congelación de ovocitos a las jugadoras internacionales. Cada proceso ronda los 2.500 euros más el coste de mantenimiento. En León mujeres profesionales y de estudios superiores optan por el procedimiento.

Florentino Garrido, director de la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Ginecológico de León.ángelopez

León

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El leonés Florentino Garrido, especialista en medicina reproductiva y director de la Unidad de Reproducción Asistida del Centro Ginecológico de León, ahonda en las técnicas que permiten a las mujeres aplazar la maternidad.

—Qué es la congelación de óvulos o de ovocitos?

—La congelación de ovocitos mediante técnica de la vitrificación (congelación ultrarrápida) permite guardar esas células para su uso futuro sin pérdida de su potencial biológico. La calidad del ovocito depende de la edad de la mujer en el momento de realizar la preservación. Esa calidad empeora con la edad a partir de los 35 años, pero sobre todo a los 37–38 años.

—¿Las mujeres que se someten a esta técnica tienen hormonarse? ¿Cómo es el proceso?

—Como técnica, forma parte de la fecundación «in vitro». Exige la administración subcutánea de Hormona Folículo Estimulante durante más o menos diez días para tratar de conseguir el crecimiento a la vez de varios folículos en los ovarios, que es el lugar donde se encuentran los ovocitos. Cuando el tamaño de los folículos es el adecuado se realiza la punción de los ovarios para extraer los ovocitos bajo sedación. Es una técnica relativamente sencilla, segura y bien tolerada que no requiere hospitalización. Después de unas horas en cultivo esos ovocitos son vitrificados en unos soportes que se mantendrán a – 196ºC en Nitrógeno líquido por tiempo potencialmente indefinido.

—¿Cuántos ovocitos es recomendable congelar?

—En edades inferiores a los 35 años el número deseable de ovocitos a preservar es de 10 a 15. Este número deberá ser mayor cuanto mayor sea la edad de la mujer. Por lo tanto, la edad ideal para vitrificar sería anterior a los 35 años.

—¿Qué perfil de mujeres solicita este procedimiento?

—Generalmente son mujeres de entre 35 y 38 años, con estudios superiores, sin pareja estable y con deseo de ser madres aunque el momento actual no sea el adecuado. La vitrificación permite a la mujer elegir cuándo y con quién ser madre.

—¿Qué opina de la iniciativa de la RFEF de concertar con un centro de reproducción asistida la financiación de la vitrificación de ovocitos de las jugadoras internacionales?

—Sin duda es una medida que propicia aplazar la maternidad de mujeres en las que coincida sus años de mayor proyección deportiva con las de su edad fértil. Años críticos en los que el embarazo supondría perder posibilidades en su carrera.

—¿Es una medida de progreso feminista?

—La preservación en estas atletas es un acto voluntario, no puede ser considerado un progreso feminista. La postura crítica defiende que «lo verdaderamente revolucionario sería adaptar el sistema para que las mujeres puedan ser madres durante su carrera en activo sin ver penalizados sus contratos o su rendimiento». Es una medida positiva, pero debería acompañarse de otras medidas que favorezcan la conciliación y adaptar las condiciones de trabajo, y no es sencillo.

—¿Las jugadoras tienen que abandonar la competición para realizar el procedimiento?

—Sólo supondría el abandono de la competición dos semanas escasas. Independientemente de la intención con las jugadoras de la RFEF, la criopreservación de ovocitos representa una oportunidad para la autonomía reproductiva de las mujeres. Es difícil para muchas mujeres encajar la biología a los tiempos del «reloj biológico» con su momento personal y laboral. Los tiempos en el desarrollo vital de las mujeres se han alargado, pero los tiempos biológicos siguen siendo los mismos. La realidad en que nos encontramos diariamente en las consultas es que cada vez son más numerosas las mujeres que toman la decisión de ser madre por encima de los 36 años, edad que en fertilidad es tardía.

—Además de aplazar la maternidad por motivos profesionales, ¿la congelación de ovocitos ayuda a otras mujeres?

—Es una opción indispensable cuando la preservación se hace por motivos médicos en pacientes oncológicas que van a ser sometidas a quimioterapia, radioterapia o en otras circunstancias. La vitrificación de ovocitos retrasa la maternidad. Permite ofrecer a la mujer una oportunidad futura de embarazo a expensas de la calidad del ovocito que congeló en su juventud.

—¿Se puede considerar como una medida de choque frente a la caída demográfica?

—No, esto no resuelve ni mucho menos el grave problema demográfico que tenemos en España y particularmente en el Noroeste con una tasa de fecundidad inferior a la de 1,1 hijos por mujer a nivel nacional incluyendo la población inmigrante. De la edad de la mujer en el nacimiento de su primer hijo depende también el numero de hijos que podrá tener. En 2018 se publicó por última vez la tasa de fecundidad deseada que era de 1,96 hijos (más del 73% de las mujeres, con y sin descendencia, que participaron en la encuesta de fecundidad de 2018 del INE declaró desear tener al menos 2 hijos). El retraso de la maternidad dificulta, en ocasiones, poder cumplir con la familia deseada.

—¿Ni siquiera si lo cubriera la sanidad pública?

—La cobertura por la sanidad pública facilitaría a la población general el acceso a estas técnicas, pero no sería la solución de la deriva demográfica. El principal motivo que arguyen las mujeres en el límite de su etapa fértil para haber tenido menos hijos de los deseados está relacionado con el ámbito laboral y la conciliación. Las estructuras de trabajo no están pensadas para una persona con familia. La penalización de la maternidad es un hecho, pero el castigo empieza con la mera capacidad reproductiva.

—¿Cuánto cuesta?

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—El coste ronda los 2.500 € a lo que hay que añadir los gastos de mantenimiento a partir del segundo año y la medicación.

«es una oportunidad para la autonomía reproductiva de las mujeres pero faltan medidas de conciliación y adaptación laboral"