La Seguridad Social mantiene el pulso y permite cobrar la pensión de viudedad con sueldos elevados
Expertos económicos cuestionan la normativa actual y sugieren restricciones, aunque el marco legal vigente no contempla topes salariales para esta prestación
Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno.
La legislación española actual permite que cualquier ciudadano que cumpla los requisitos perciba la pensión de viudedad al mismo tiempo que mantiene un empleo con ingresos elevados. Tal como estipula el artículo 223.1 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS), esta ayuda económica es plenamente compatible con cualquier tipo de renta derivada del trabajo, sin fijar límites máximos de sueldo que supongan la pérdida del derecho.
A pesar de que el sistema protege de este modo al cónyuge o pareja superviviente, diversas voces del ámbito económico han puesto este modelo en el punto de mira. Fundaciones como Fedea, a través de informes elaborados por especialistas como el exsecretario de Estado Octavio Granado, han propuesto replantear el diseño de estas prestaciones para adaptarlas a criterios de mayor equidad.
La propuesta de los analistas no aboga por eliminar por completo la prestación a los trabajadores activos, sino por introducir una incompatibilidad parcial que reduzca la cuantía en función de los ingresos percibidos. El objetivo de este hipotético ahorro sería reorientar los recursos hacia aquellos beneficiarios que, al llegar a la jubilación, ven limitados sus ingresos debido al tope máximo impuesto a las pensiones públicas.
Por el momento, estas sugerencias se mantienen únicamente en el terreno del debate analítico. Hasta que el Gobierno impulse una modificación formal y la tramite por vía legal, la normativa sigue intacta, garantizando que un sueldo alto no interfiera en el cobro de la pensión de viudedad.