Leopardos en las montañas de Babia y Luna
La segunda campaña del proyecto 'Frontera Cantábrica' confirma la primera huella de estos felinos en toda la provincia además de la presencia continuada de osos y otras especies en cuevas, así como el acceso humano, en el Cuaternario

El leopardo, hoy reducido a poblaciones subsaharianas, de Asia y Rusia Oriental, fue una especie emblemática en las montañas en Europa. León fue uno de los territorios que habitaron estos felinos durante en un pasado remoto.
Leopardos, osos de las cavernas, rebecos, zorros, martas y otros pequeños mamíferos convivieron entre las montañas de Babia y Luna con los primeros seres humanos que habitaron la provincia, neandertales y homo sapiens.

La existencia de leopardos en la provincia leonesa ha quedado constatada este verano durante los trabajos de la segunda campaña del proyecto Frontera Cantábrica, que financia la Junta de Castilla y León a través de la Fundación Patrimonio Natural con 15.000 euros.
En una de las 36 cuevas en las que, durante la campaña de 2025, han localizado restos de fauna y presencia humana, el hallazgo de restos fósiles de leopardo constata, por primera vez en toda la provincia, la presencia de este animal. El equipo de Frontera Cantábrica junto con el delegado de la Junta en León, Eduardo Diego, mostraron este lunes 'in situ' las evidencias de este depredador emblemático.
Se trata de restos óseos de un ejemplar cuya datación se remonta al Pleistoceno, la primera época geológica del período cuaternario, que comenzó hace unos 2,58 millones de años y terminó hace aproximadamente 11.700 años.
La campaña se ha centrado en una cueva del Parque Natural de Babia y Luna, un enclave de especial interés por los hallazgos de la primera fase del proyecto. En este territorio los leopardos convivieron con grandes mamíferos como los osos de las cavernas (Ursus espelaeus) de los que se han encontrado restos óseos de cinco ejemplares, uno de ellos infantil, y se han recuperado 500 fósiles de esta especie.
Los hallazgos han ampliado la diversidad de especies conocida del pasado de León, con presencia de rebecos, zorros, martas y otros pequeños mamíferos y se ha documentado el acceso por humanos de forma reiterada en la cavidad desde, al menos, la prehistoria reciente.
Parte de estos ejemplares apareció en relación directa con niveles estratigráficos en los que se localizaron otros restos óseos, «lo que apunta a la existencia del que podría constituir el primer yacimiento paleontológico con estratrigrafía del Pleistoceno», asegura el equipo que dirige el paleobiólogo Darío Fidalgo y en el que también participan la profesora de Paleontología de la ULE Esperanza Fernández y el profesor de Prehistoria Carlos Fernández.
«La relevancia científica de este enclave va más allá de su excepcionalidad dentro del patrimonio paleontológico leonés, ya que constituye una de las escasas evidencias de oso de las cavernas localizadas al sur de la Cordillera Cantábrica", apostillan.
Los hallazgos, en los que han participado estudiantes de diversas universidades, aportan «información única sobre la distribución de las poblaciones de esta especie, las causas de su extinción y los ecosistemas que ocuparon este territorio durante miles de años», explicaron durante la presentación en la cavidad.
Otro aspecto relevante de los resultados es que «las cronologías asociadas a estos restos se corresponden con un periodo de especial interés para el conocimiento de la evolución humana, coincidiendo con etapas en las que poblaciones de neandertales y los primeros representantes de nuestra especie habitaban el territorio del actual León».
La campaña ha durado quince días y se ha centrado en tres puntos de intervención de la cueva, para documentar sus perfiles estratigráficos y recuperar de forma científica los ejemplares fósiles presentes en las acumulaciones de sedimento. El equipo investigador ha aplicado tecnologías novedosas como el mapeo en 3D de la cavidad, el estudio estratigráfico de su relleno, la documentación espacial de los puntos de excavación y la excavación de los sedimentos acumulados. Asimismo, se ha procedido al cribado y lavado de los materiales para recuperar ejemplares fósiles de pequeño tamaño, además de a la limpieza y preparación de los restos recuperados. Las muestras tomadas ayudarán a la datación de las acumulaciones paleontológicas mediante diferentes técnicas y la digitalización en 3D de los ejemplares. «Estos nuevos resultados permitirán ampliar el conocimiento sobre la fauna que habitó este territorio durante el Pleistoceno y contribuirán a determinar la importancia y cronología de las acumulaciones paleontológicas conservadas en dicha cueva», explicaron. El delegado territorial de la Junta en León, Eduardo Diego, ha puesto en valor la importancia de dar continuidad a un proyecto que permite recuperar, estudiar y proteger un patrimonio que permanece oculto en las cavidades de la provincia, así como el compromiso de la Junta de Castilla y León con la investigación y conservación del patrimonio natural y paleontológico de León.
El proyecto Frontera Cantábrica integra formación universitaria y colaboración con entidades locales y regionales. Estudiantes de la Universidad de León participan mediante Trabajos Fin de Grado (TFG), Trabajos Fin de Máster (TFM) y prácticas de campo supervisadas. Este año se ha abierto el equipo de campo a estudiantes de la Universidad de Vigo, Santiago de Compostela, Autónoma de Madrid, Complutense de Madrid y Rovira i Virgili, o la Asociación Paleontológica de Vinaròs. El equipo multidisciplinar incluye especialistas en arqueología, geología, paleontología, zoología, genética y antropología, coordinados por Darío Fidalgo Casares, con participación de la Junta de Castilla y León a través del Grupo de Intervenciones en Altura de León (GRIA) y del personal de parques y áreas protegidas.