Mil pares para la Madreñada ‘pimpana’ de León

El 17 de octubre, a las 18.00 horas, sale de Guzmán la quinta edición del paseo en madreñas por León

Octavio Álvarez y Javier Fernández en madreñas.ángelopez

León

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La quinta Madreñada de León espera reunir la «cifra mágica» de mil personas paseando sobre este calzado tradicional leonés el próximo 17 de octubre. La cita para reivindicar el uso de la madreña y a los madreñeros, para que se no se pierda la tradición y un oficio en peligro, es a las 18.00 horas de este tercer sábado de octubre en la plaza de Guzmán, como señaló su promotor, el babiano Octavio Álvarez, en una rueda de prensa en el Instituto Leonés de Cultura (ILC).

Con la afluencia de leoneses y de aficionados de Cantabria, Asturias, Madrid, Galicia y otros territorios, esperan conseguir una «buena madreñada», o, como dicen en Babia, «una madreñada pimpana», excelente, inmejorable. Desde bebés en sus carritos a personas centenarias, el uso de la madreña, que se pierde en el túnel del tiempo en León, tampoco tiene edad.

El sonido de la madera sobre asfalto y adoquines reververá desde Guzmán por Ordoño II, Santo Domingo, calle Ancha y plaza de Regla para culminar, frente a la Catedral, con una jota bien bailada en madreñas. Abedul, aliso, nogal o castaño son algunas de las maderas que se han usado tradicionalmente para la fabricación de madreñas.

Hacer madreñas era un oficio de invierno, al que se dedicaron durante siglos muchos hombres en la montaña leonesa. Ahora ya casi no quedan artesanos en León, salvo alguno en Laciana, y el principal proveedor de madreñas es una factoría de Asturias. El interés que han suscitado las madreñadas desde 2022 ha incrementado la demanda de este calzado tradicional. «Hay gente que las usa, como yo, que me he conocido siempre en madreñas, y gente que las pone para estas ocasiones», comentó Octavio Álvarez.

Reivindican el uso de las madreñas y del oficio de madreñero, que está en peligro

Asentada la abarca de madera sobre tres pies que se rematan con gomas de caucho, andar en madreñas no reviste mayor dificultad. Pero la gente que no las ha calzado nunca va con prudencia o incluso un poquitín de miedo. «Es como andar en bicicleta, no se olvida nunca». «Mi madre tiene 94 años y anda en madreñas como un rilete», señaló el capitán Pimpano. El también conocido como capitán Pimpano ha coronado gestas tan singulares como subir al Kilimanjaro, la cumbre de África, en madreñas.

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Algo que no tiene mayor mérito, asegura, si se compara con la subida en madreñas a Peña Ubiña, la cumbre que une Babia y Asturias. Esa sí que fue una hazaña.