Santiago Sanz Medrano, cirujano plástico del Hospital de León: «Estamos recuperando la reconstrucción de la mama con microcirugía»
La incorporación del especialista leonés al equipo del Caule y el aumento de la plantilla ha permitido reanudar otras técnicas, como la cirugía del linfedema, en las que el Hospital de León es pionera en la Comunidad

Santiago Sanz Medrano, en su despacho del Caule.
Santiago Sanz Medrano, cirujano plástico y reconstructor en el Caule, ha regresado a su tierra después de formarse como médico en Valladolid y como especialista en el Hospital San Carlos de Madrid. La cirugía plástica y reconstructiva de la mama y el linfedema en mujeres operadas de cáncer de pecho es solo una parte del trabajo de esta especialidad que opera «desde la cabeza hasta la punta de los pies». Este miércoles hablará sobre cómo hacer las cosas bien ante la reconstrucción mamaria y el linfedema en una charla organizada por Almom en el palacio del Conde Luna a las 19.00 horas.
—¿Qué técnicas existen para reconstruir la mama y cuál es la mejor?
—Existen distintas técnicas y no hay una mejor que otra. La elección depende de las características de cada paciente y del tratamiento que necesite. La reconstrucción puede ser inmediata, cuando se lleva a cabo durante la misma intervención que la mastectomía, o diferida, cuando se programa para una fecha posterior. Además, no todos los cánceres de mama requieren una mastectomía. En algunos casos se realizan intervenciones más conservadoras y pueden aplicarse técnicas de cirugía oncoplástica para extirpar el tumor y remodelar la mama. Otra distinción importante es el material empleado. La reconstrucción puede ser protésica, mediante implantes mamarios y, en determinados casos, expansores que preparan el tejido para colocar posteriormente la prótesis, o autóloga, utilizando tejidos de la propia paciente.
—¿En qué consiste la reconstrucción mamaria mediante microcirugía?
—La microcirugía permite trasladar tejido de una zona del cuerpo a otra. En la reconstrucción mamaria, uno de los procedimientos más utilizados es el colgajo DIEP, que emplea piel y grasa del abdomen o del muslo, para reconstruir la mama. En estos procedimientos se trasladan los tejidos con sus vasos sanguíneos y se conectan mediante una anastomosis microquirúrgica a los vasos de la zona mamaria. De esta manera, se restablece el aporte sanguíneo necesario para mantener el tejido trasplantado. Se trata de un autotrasplante: se utiliza tejido de la propia paciente para reconstruir la mama. Estamos recuperando progresivamente estas técnicas en el servicio. Puede ser una opción especialmente adecuada para determinadas pacientes, y los estudios publicados recogen resultados favorables de satisfacción en distintos grupos.
«La decisión sobre la reconstrucción mamaria se debe tomar con la paciente bien informada; si se hace así, no hacerlo también es una opción"
—¿Por qué se había dejado de realizar?
—La situación responde a varios factores. Uno de ellos era la falta de profesionales en el servicio de Cirugía Plástica. La especialidad abarca muchos ámbitos, desde la reconstrucción mamaria y la cirugía de tumores hasta la cirugía de los traumatismos y la cirugía nerviosa. Además, la microcirugía requiere una formación específica y experiencia. Durante mi formación como cirujano plástico en Madrid, en el Hospital Clínico San Carlos, me especialicé en estas técnicas. Al regresar, me propuse contribuir a recuperarlas en el servicio. Ya hemos realizado reconstrucciones diferidas mediante colgajos y estamos avanzando hacia la reconstrucción inmediata con tejido propio y técnicas microquirúrgicas.
—¿Qué ventajas puede tener la reconstrucción con tejido propio?
—La elección depende de cada caso. Un aspecto importante es la radioterapia, porque puede aumentar el riesgo de complicaciones en las reconstrucciones con prótesis. Cuando una paciente necesita radioterapia por las características de su tumor o por otros factores clínicos, una reconstrucción con tejido propio puede ser una alternativa que convenga valorar frente a la reconstrucción protésica.
"Es una leyenda urbana que haya que cambiar las prótesis mamarias a los diez años"
—¿Las prótesis mamarias tienen fecha de caducidad?
—Hay una leyenda urbana de que deben cambiarse a los diez años. No es verdad. No existe una fecha de caducidad universal que obligue a cambiar todas las prótesis a los diez años. Sin embargo, con el paso del tiempo pueden aparecer complicaciones que requieran seguimiento o tratamiento. Una de ellas es la contractura capsular. Se produce cuando el tejido fibroso que se forma de manera natural alrededor de la prótesis se endurece o se contrae más de lo debido. Esto puede provocar dolor, molestias o alteraciones estéticas. En función de la gravedad y de las circunstancias de cada caso, puede ser necesario cambiar la prótesis o retirarla. En pacientes con reconstrucción mamaria, se puede valorar la sustitución por tejido propio.
—¿Qué factores se tienen en cuenta para elegir la mejor opción?
—La reconstrucción mamaria debe plantearse de forma individualizada. No existe una técnica adecuada para todas las pacientes. Por ejemplo, el tabaquismo puede aumentar el riesgo de complicaciones en la microcirugía, porque afecta a los pequeños vasos sanguíneos que se conectan durante la intervención. También es necesario valorar la zona de la que se obtiene el tejido y las condiciones clínicas de cada paciente. Por tanto, la elección debe tener en cuenta las características individuales, los tratamientos oncológicos previstos y los riesgos y beneficios de cada procedimiento. Es muy importante que las pacientes tengan toda la información para tomar la decisión dentro de las opciones factibles para su caso. Si una paciente bien informada decide no reconstruirse también es una opción válida.
—¿Hay que operar el linfedema siempre?
—El linfedema se puede puede tratar con compresores, medidas higiénico-dietéticas para evitar infecciones. La intervención quirúrgica (anastomosis linfático-venosa) hay que hacerla muy pronto, incluso de forma preventiva, en casos concretos (una de cada tres o cuatro). Somos pioneros en la Comunidad y también lo estamos recuperando.