El mago berciano de los castaños

‘El magosto, según Tono’ recoge lo mejor de la tradición ancestral al calor del arte, la cocina y la literatura

Tono en el castaño del tío Guillermo en Villasinde.DL

León

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Mago y magosto tienen cuatro letras en común. Casi dos sílabas que entrelazan la dedicación artística y comunitaria del berciano Antonio Álvarez Álvarez, Tono, a mantener el legado ancestral de los castaños. Este artista de Quintana de Fuseros alarga la vida de los castaños centenarios sacando de sus entrañas secas animales fantásticos. En el soto de Las Bestas de Barjas y el Fixó de Villasinde, aldeas de los confines oeste del Bierzo con Galicia, habitan estos seres con nombre propio.

Tono se ha enfrascado en los últimos años en conservar el legado de sus ancestros. Una misión en la que la escultura, la literatura y la divulgación del amor por los castaños y sus frutos se dan la mano desde que en 2019 publicó ‘El castaño autóctono del Bierzo’ y más tarde ‘El brezo, Tono y Rita’, con recuerdos de su infancia que crepitan en su memoria como las castañas en el bombo del magosto.

Antonio Álvarez Álvarez, Tono, en el tronco de un castaño centenario en el soto Las Bestas de Barjas.gaitero

«Argalleiro y soñador», como le define José Manuel González Busto, acaba de dar a luz a una sencilla y singular publicación, ‘El magosto, según Tono’, un librito impregnado de poesía, buenas artes y consejos para disfrutar de las castañas y amar a los castaños.

Un cántico espiritual y material al ‘arbol del pan’, pues con la harina de su fruto se amasaron muchas hogazas en tiempos de escasez, o sea casi toda la vida. Una glosa de su resiliencia, tan grande como la identidad berciana.

Tono lo plasma en sentencias llenas de miga: «El Bierzo es tierra de castaños, muchos de ellos centenarios, abandonados a su suerte, tanto por los propietarios como por las administraciones. Aún así sobreviven a enfermedades, hongos, avispilla, etc...». Del castaño se aprovecha todo, hasta las hojas y los erizos para nutrir el suelo. Su madera es «muy apreciada por ebanistas y carpinteros» y es más fácil encontrarla bajo un ‘lousado’ antiguo de pizarra que en la oferta moderna de materiales de construcción o fabricación de muebles.

Las castañas se comen en todas las formas imaginables. «Secas, peladas, enteras o en harina», apunta Tono. Frescas en oriceras se conservaban todo el invierno. Y cocinadas de mil maneras, o casi. Tono ofrece recetario práctico y ameno más allá del magosto, su gran fiesta y puesta de largo otoñal. Con lombarda, en sopa, para caldo, guisadas con carne de caza... y de postre como crema pastelera o pastel de castañas.

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Tono asando castañas en el horno de su casa.DL

‘El magosto, según Tono’ tiene un ingrediente colectivo y comunitario de gratitud a la Asociación Argallando de Villasinde, a Paco, Xexe, Celia y José Manuel; a su colega Fernando Pardo y los hermanos Pepe y Manolo Ferreiro «por permitirnos a Fernando y a mí argallar en su soto».