Pekín habilita seis hospitales en exclusiva y ordena que ningún centro rechace posibles infectados por el virus
La neumonía atípica obliga a China a reestructurar el sistema sanitario
El traslado de cientos de pacientes a seis hospitales de Pekín destinados exclusivamente para luchar contra la neumonía atípica (SARS

Las medidas de prevención han llevado a los habitantes de Pekín a una situación de psicosis
Sin embargo, esta medida alarma a los ciudadanos de Pekín que ven en los traslados, para los cuales se dispone de 50 ambulancias, una posibilidad más de riesgo y de contaminación por vía aérea de toda la ciudad. «Una vez confirmado un caso nuevo y computado en el total de infectados deberá ser trasladado en ambulancia, sin demora, a uno de los seis hospitales designados», añadió Cai en rueda de prensa en un intento por tranquilizar a la opinión pública. Estos centros médicos, repartidos por toda la capital china, han recibido órdenes de que ningún paciente pueda ser visitado por sus familiares. Muchos ciudadanos enfermos de otros males huyen despavoridos de los hospitales, temerosos de contraer el virus, ya que el Gobierno ha declarado que ningún centro médico «puede rechazar la atención a un caso sospechoso de SARS». «El número de pacientes de mi departamento ha disminuido en más de la mitad de lo habitual antes de la irrupción del SARS», declaró Zhang Jianxin, cirujano del Hospital Número 1 afiliado a la Universidad de Pekín, cerrada por haberse dado varios casos entre los alumnos y profesores. Sin embargo, Cai rechazó cualquier rumor de que Pekín vaya a cerrar sus autopistas de entrada, el aeropuerto y la estación de tren o incluso de que se imponga la ley marcial, tal y como apuntaron diversos medios chinos. «Unicamente los lugares o personas expuestos al virus e infectados serán puestos en cuarentena», dijo Cai en clara referencia a los tres hospitales cerrados en la capital china. Las autoridades han llamado a la calma y pedido a los residentes que aún no se han marchado de la ciudad que dejen de «acumular alimentos, medicinas y otros artículos de uso diario, ya que eso contribuye a crear una alarma innecesaria». Sin embargo, la vida se ha visto afectada en todos los aspectos y Pekín parece deshabitada. Centros comerciales vacíos, las líneas de metro sin apenas viajeros, calles desiertas, acontecimientos culturales y deportivos suspendidos, hoteles y restaurantes sin turistas y un aeropuerto fantasma componen la nueva imagen de una ciudad que por lo general es bulliciosa y alegre. En Shanghai, por el momento, parece que la situación aún no ha alcanzado las proporciones de Pekín y los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no han anunciado ningún nuevo caso de SARS.