El presidente Chen Shuibian promete más medios y prepara al país para una dura batalla contra el virus
El personal sanitario de Taiwán deja su trabajo por miedo a la neumonía
Parte del personal sanitario de Taiwán ha roto filas y se retira de una profesión cada vez más peligrosa debido al Síndrome Respiratorio Agudo
Las protestas de médicos y técnicos asistentes sanitarios ante la escasez de mascarillas protectoras llevó al descubrimiento de que el número de piezas entregados a los hospitales no coincide con los registros de las recibidas, según una investigación preliminar del Departamento de Sanidad difundida ayer. Ante esta situación, el presidente de Taiwán, Chen Shui-bian, prometió, para evitar nuevas deserciones, equipos mejores e hizo un nuevo llamamiento a los más de 21 millones de taiwaneses para que se preparen a librar una dura y larga lucha contra la epidemia. «No debemos albergar la vana esperanza de que la isla no sufrirá el impacto de la neumonía asiática, pero debemos reducirlo al mínimo», dijo Chen, que por primera vez llevaba una mascarilla protectora en público. El grupo especial creado por el Gobierno para contener la epidemia anunció que, con la ayuda del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos y de Singapur, pondrá el grueso de su batalla en acabar con los brotes de SARS en los hospitales. El director del Instituto Nacional de la Salud, Su Yi-jen, dijo que el primer paso consiste en formar personal en la prevención y control de enfermedades contagiosas en los ambulatorios y el establecimiento de un equipo especial para apoyar a los hospitales de zonas aún no afectadas, con el fin de contener la expansión. Taiwán espera controlar este flagelo que ha causado 344 enfermos, de los que 40 fallecieron, y que además daña a la economía de la isla e incluso ha afectado sus relaciones con Japón, uno de sus principales socios industriales.