Los expertos recomiendan dos piezas al día Incontinencia urinaria: un problema social e higiénico que tiene solución
La fruta se puede consumir a cualquier hora del día y es falso que se engorde si se toma después de comer. La piña, por ejemplo, favorece la digestión y se debe tomar de postre, incluso si se está a régimen. No obstante, si se realiza una dieta de adelgazamiento, hay que controlar la cantidad de fruta que se ingiere, independientemente de cuando se tome. Conviene recordar que las cerezas y las uvas contienen bastante azúcar, mientras que la sandía y el melón aportan muy pocas calorías. Es muy importante que la fruta no falte en la dieta. Los expertos recomiendan dos piezas al día en los niños y tres en los adultos para asegurar, entre otras cosas, el aporte diario de vitamina C. Pero, ¿qué se puede hacer para crear el hábito de su consumo? He aquí algunas ideas. Las investigaciones sobre hábitos alimentarios indican que es más probable que se coma fruta si está cortada en trozos. Haga la prueba y comparta con los más pequeños una manzana, un melocotón o un plátano. Intente que consuman una pieza de fruta en el desayuno o a media mañana en lugar de una de bollería o un bocadillo; les ayudará a crecer más sanos. Tenga fruta de varias clases para evitar que se aburran comiendo siempre la misma y prepare un «pijama» o una macedonia. Comprobará que el éxito aumenta al mismo ritmo que los colores que combine. La incontinencia urinaria consiste en la pérdida involuntaria de orina, lo que supone un problema social, higiénico y psicológico importante. En España, afecta a más de 2 millones de personas, en su mayoría del sexo femenino y, según los expertos, el 25% de las mujeres la ha experimentado en alguna etapa de su vida. Se trata de una patología que puede aparecer por problemas que afectan a la vejiga, la uretra y la musculatura y nervios pélvicos. Controlar la vejiga mediante los músculos que intervienen en su llenado y vaciado supone tener una micción normal, es decir, voluntaria, completa, continua y sin escozor. Además, debe producirse entre 4 y 8 veces al día y, durante la noche, sólo de forma ocasional. Los problemas surgen cuando los músculos se vuelven hiperactivos o existe una debilidad muscular excesiva, algo que suele suceder en las embarazadas, después del parto y en aquellas que han dado a luz en varias ocasiones. Otros factores de riesgo son la menopausia, el envejecimiento, la cirugía pélvica, la obesidad, el estreñimiento crónico, retener mucho tiempo la orina, consumir en exceso té, café y bebidas con gas, llevar fajas o prendas muy ajustadas e, incluso, tocar instrumentos de viento. Además, la herencia está detrás del 20% de los casos. Problemas sociales y de higiene La pérdida involuntaria de orina es un problema médico y como tal debe ser tratado. Los expertos distinguen la incontinencia de esfuerzo, caracterizada por pequeñas pérdidas de orina al realizar un esfuerzo abdominal como reír, toser, estornudar, agacharse o llevar peso. Además, la práctica de algunos deportes (aeróbic, tenis, footing) pueden alterar el tono muscular hasta el punto de afectar a mujeres jóvenes que no hayan llegado a tener hijos. La incontinencia de urgencia suele aparecer en las personas de edad avanzada y se produce por una hiperactividad muscular. Consiste en tener muchas ganas de orinar hasta el punto de que si no se vacía la vejiga de forma inmediata, se produce una micción involuntaria. Los afectados van muchas veces al baño para no tener que acumular orina en la vejiga. Esta incontinencia se puede desencadenar por una infección urinaria, la ingesta de sustancias excitantes (alcohol, chocolate, café) y la toma de algunos medicamentos como ansiolíticos, pastillas para dormir, antihipertensivos y diuréticos. Por último, está la incontinencia urinaria mixta, que es una combinación de las dos clases anteriores. A medida que aumenta la intensidad de las pérdidas de orina, la situación se vuelve cada vez más preocupante para la persona afectada llegando a provocar trastornos psicológicos. En muchas ocasiones, el pudor lleva a las mujeres a utilizar compresas que empeoran el problema ya que su uso indiscriminado aumenta el riesgo de contraer infecciones urinarias.