Gente de aquí y de allá | Campamento español en Irak
Casi como en casa

La imagen del toro de Osborne destaca sobre un antiguo edificio del Ejército iraquí
Para el que lo ve desde fuera no es más que una réplica del toro de Osborne sobre un viejo edificio del Ejército iraquí, un recuerdo de España, un amuleto de unos soldados con morriña. Pero para la gente de la Unidad de Transmisiones desplegada en Diwaniya es mucho más. Es el recuerdo constante, el homenaje a los 62 compañeros que perdieron en un monte de la costa de Turquía, sentenciados por la maniobra inverosímil de un avión Yakovlev. Roberto Corzo, el sargento primero valenciano que nos cuenta la historia de este toro herido, perdió aquel día seis amigos. Los seis que le dieron el relevo y que le permitieron irse a casa después de pasar unos meses en Afganistán. A su muerte tuvo que volver a hacer el petate, secarse las lágrimas y viajar de nuevo a Kabul para ocupar su puesto. «El toro lo hizo la gente de transmisiones de Umm Qasar cuando se enteraron de la noticia. Lo hicieron pensando sobre todo en el sargento Paredes, un chico con el que algunos habían compartido barracón. Allí había gente que perdió muchos amigos. Ahora lo han traído con el material que vino desde allí». Lo han colocado en el centro de comunicaciones, un edificio donde trabajan un 80% de gallegos y que es además uno de los centros neurálgicos de la base. Desde allí se hacen las llamadas a España. Dos minutos cada tres días, 120 segundos que saben a gloria. A dos días y medio de viaje de casa, en el campamento español a las afueras de Diwaniya los detalles como este y otro menos serio se repiten por doquier. Resulta curioso ver cómo los soldados humanizan sus tiendas, los barracones recién ocupados. Cada uno pone de sí mismo, recordando a sus muertos, pero también a sus vivos. Y se hace un poco hogar. En un lado de la base está el barracón del Grupo Táctico de la Legión. Por si alguno no lo había notado, una pintada con letras gigantescas se lo recuerda a la entrada en el edificio. Los legionarios se han traído un poco más de peso que los demás porque el 20 de septiembre celebrarán su día vestidos de uniforme de gala. Aunque más austeros, los lejías también tienen su corazoncito. Y en Irak es rojiblanco del Atlético de Madrid. Hay una bufanda del equipo a la entrada de su barracón con una leyenda muy legionaria: «Hasta la muerte».