Los incendios a las afueras de Lisboa devuelven el miedo a los portugueses
Un hidroavión lucha contra los fuegos que siguen activos cerca de Lisboa
Lisboa quedó cubierta la noche del sábado al domingo de una gran nube de humo como consecuencia de los fuegos que arrasaron los campos de tres localidades próximas a la capital lusa, Mafra, Loures y Malveira. Las cenizas de la floresta quemada se pasearon incluso por las calles de la ciudad y el olor a quemado penetró en todas las casas. Los lisboetas, muy preocupados por la cercanía de las llamas, colapsaron las líneas telefónicas de los bomberos y de los servicios de emergencia. Desde el Ministerio de Salud se recomendó cerrar puertas y ventanas de las casas donde estuviesen personas enfermas, mayores de edad y niños. Colocó además en cada hospital a un delegado de la salud para reforzar los servicios. En los puentes que comunican Lisboa con la zona de Almada y Setúbal (Vasco de Gama y 25 de abril) y que atraviesan muchos vehículos, apenas se podían distinguir los coches que iban delante y la impresionante vista que contemplan quienes atraviesan el Tajo quedó totalmente ocultada por el humo. Pero esta alarma no pasó de ser un susto y las llamas acabaron por no entrar en Lisboa mientras que a las afueras continuaron destrozando hectáreas. La capital portuguesa amaneció el domingo con el cielo despejado y el humo no se dejó sentir durante toda la jornada dominical.