Diario de León
Publicado por
MANUEL PORTELA
León

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NO PARECE muy claro cómo la economía española puede mantener tasas de crecimiento muy superiores a las de la media europea, cuando nuestros principales clientes (Francia, Alemania e Italia) están en recesión o a punto de entrar en ella. Si la UEM está creciendo al ritmo del 0%, es difícil que nosotros crezcamos durante mucho más tiempo por encima del 2%. Salvo que se produzca de inmediato un crecimiento del diferencial de inflación. Hasta ahora ese diferencial de crecimiento ha sido posible gracias al efecto de las transferencias comunitarias, la inversión en las subidas de precios de la burbuja inmobiliaria y el mantenimiento de la demanda turística. Las primeras están garantizadas hasta el 2006 por nuestra pertenencia a la UE, pero la evolución de los otros dos factores es cada vez más insegura. Por eso era obligado que el Gobierno incentivase el consumo reduciendo las retenciones por IRPF. Lo razonable es que ese entorno produjese un fuerte crecimiento en el consumo. Pero la estadística disponible resulta muy contradictoria. Por un lado las ventas al por menor siguen manteniendo un fuerte crecimiento del 6,2% y la Contabilidad Nacional dice que el consumo de las familias ha acelerado su crecimiento hasta el 3,1%. Pero la Encuesta de Presupuestos Familiares, publicada ayer, constata un escaso crecimiento del consumo, en términos reales y acumulados, de 0,48%. Quizás se deba a que el porcentaje de ahorro bruto sobre la renta familiar es muy reducido. Algo no debe ir bien cuando proliferan los incentivos al consumo, como el crédito a «interés cero» en bienes de consumo duradero (los automóviles o equipo de hogar) o a la multiplicación de ofertas en la hostelería. Pero la teoría y la experiencia dicen que este tipo de incentivos tiene poco recorrido porque de inmediato las empresas quieren recuperar los márgenes de beneficio. Puede ser que en el futuro veamos indicadores de consumo peores que los actuales.

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