La Eurocámara acepta rebajar los controles de calidad a las aguas de baño
El Parlamento europeo dio este martes su visto bueno a una polémica modificación de la directiva que regula la calidad de las aguas de baño, que va a tener una incidencia acusada en el mapa de zonas hábiles para el baño, y de las que no lo son. Formalmente, la nueva directiva europea pretende normalizar e introducir normas sanitarias que resulten más eficaces para garantizar a los bañistas la calidad del agua en la que se sumergen. Para satisfacer ese objetivo, la nueva norma define, como contaminantes trazadores cuyo control es necesario, los estreptococos intestinales y las escherichia coli, a los que se considera como más adecuados para establecer el grado de contaminación por residuos fecales. Además, los inspectores deberán verificar visualmente la situación de la flora acuática o la eventual presencia de aceites. En aguas interiores se verificará también el PH. El aspecto polémico de la nueva normativa viene dado por el hecho de que las disposiciones actuales en la materia, que datan de hace 26 años, definen un total de 19 agentes contaminantes que son susceptibles de control para establecer la condición de las aguas de baño. Abaratar los costos La Comisión y el Parlamento no ocultan que la nueva propuesta pretende abaratar los costos del control de las aguas, haciendo, de paso, más efectivo el que se realice. El actual es prácticamente inobservable. El Buró Europeo de Asociaciones de Consumidores, BEUC, aun comprendiendo la lógica de ese razonamiento, se preguntaba la semana pasada si es conveniente aligerar los controles de las aguas de baño, dejando sin verificar agentes contaminantes de importancia acusada. La Eurocámara adoptó la propuesta comunitaria por 290 votos a favor, 221 en contra y 8 abstenciones. La clasificación que se dará a las aguas podrá ser de tres tipos: «Excelente», «Buena» e «Insuficiente». Los estándares de calidad que la Comisión defina para la condición de agua «Buena» serán vinculantes para los Estados miembros; no así los previstos para la «Excelente». La Eurocámara toma en consideración las aguas en las que se practican deportes náuticos, a efectos también de contaminación. Los Estados miembros deberán facilitar información sobre el estado de las aguas.