El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, en sus comienzos como diputado del Parlamento Gallego dando un mitin en Pontevedra en el año 1982.
El primer cargo que le auguraba un futuro prometedor en la política le vino en 1986. Mariano Rajoy llegaba a la vicepresidencia de la Xunta de Galicia al dimitir Xosé Luis Barreiro.
Siguiendo el consejo de su mentor, Manuel Fraga Iribarne, se casó en Pontevedra con Elvira Fernández de Balboa en 1996. Pero cumplió el consejo a medias porque no aprendió a hablar gallego.
A pesar de crecer como 'delfín' de Fraga, cuando ocupó la vicepresidencia de la Xunta, no estuvo de acuerdo con la política reinante del PPdGa en los años ochenta y noventa y se fue a Madrid.
El gallego se le resiste a pesar de los consejos del Presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne, quien considera indispensable aprender el idioma si su 'delfín' quisiera regresar a Galicia.
Su afición a fumar puros traspasa cualquier límite. Puede llegar a fumar hasta diez habanos, afición que le aconsejó dejar Manuel Fraga en un acto público al mismo tiempo que le regalaba una caja.
Con fama de dialogante y amable enseguida contó con la confianza de Aznar, recayendo en sus manos las campañas del PP en el 1996 y en el 2000, año en el que los populares alcanzaron la absoluta.
En la sucesión sonaban tres nombres como candidatos del PP con sus diferencias ideológicas: la corriente democristiana de Mayor Oreja, la liberal de Rodrigo Rato y la conservadora-dialogante de Rajoy.
Cuenta con un grupo fiel de seguidores que lo han arropado en la Moncloa, lo que se hace llamar el 'clan Rajoy' y que tiene como principal representante a Ana Pastor, actual ministra de Sanidad.
Su gran afición es la bicicleta. Admira a Induráin aunque es también un gran futbolero: está abonado al Real Madrid, es socio del Pontevedra, accionista del Celta de Vigo e hincha del Dépor.