| Reportaje | Espacios naturales |
Un paisaje labrado en el granito
Los magníficos cañones excavados por el Duero contrastan con las llanuras escalonadas y la presencia de centrales hidroeléctricas de gran potencia: son los Arribes del Duero
La comarca de Los Arribes del Duero, separada de las principales rutas de intercambio económico, se ubica al oeste de las provincias de Zamora y Salamanca, encajonada en la frontera con Portugal y en la que el río ha excavado espectaculares cañones. Debido a su aislamiento posee una excelente salud ambiental y su paisaje se caracteriza por el contraste entre la uniforme llanura, cuya altitud se sitúa entre 750 y 800 metros, y los profundos cortes labrados por la red fluvial que llegan a suponer un desnivel de más de 200 metros con respecto a ella. Las medidas de protección de este espacio natural se remontan a 1990 cuando una directiva europea declara ZEPA a la zona al cumplir el buitre leonado, la cigüeña negra, la chova piquirroja, el alimoche, el búho real, el águila real, el águila perdicera y el halcón peregrino los criterios de selección. Dos años más tarde, la Consejería de Medio Ambiente publica la Orden de Iniciación del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, que se aprueba en junio del año 2001 para, en abril del año pasado, ser declarado Parque Natural de Arribes del Duero. Ocupando una superficie de 170.000 hectáreas, incluye 43 términos municipales de las provincias de Zamora y Salamanca, en los que habitan unas 21.000 personas. Flora y fauna Los Arribes son materiales graníticos que se han moldeado a lo largo de los siglos creando potentes domos rocosos de paredes casi verticales (como sucede en los alrededores del embalse de Aldeadávila), mientras que a partir del embalse de Saucelle, los materiales ígneos dan paso a pizarras y cuarcitas encontrándonos con valles de pendientes más suaves. Estas diferencias de materiales y formas de relieve, unidas a una suave temperatura media anual, la ausencia de heladas y ciertas condiciones de humedad, tienen su reflejo en su rica cobertura vegetal y en la agricultura, ya que la existencia de un microclima especial ha sido aprovechado por el hombre para el cultivo de especies mediterráneas impropias en esta latitud mediante la construcción de bancales en las laderas. Almendros, olivos y frutales crecen en los abrigados valles aunque es la vid el cultivo más extendido y base de los vinos de la tierra. La penillanura, ligeramente ondulada, se destina principalmente al cultivo del cereal, principalmente centeno. Y cuando la tierra de labor ha sido abandonada, hace su aparición el matorral en el que se intercalan encinas, enebros, quejigos y alcornoques junto a gramíneas y labiadas. La economía familiar pasa también por el cuidado del ganado ovino cuyos quesos y carnes son muy apreciados. Los cortados rocosos constituyen el biotopo más característico del Parque Natural en el que se localiza la mayor riqueza faunística. Aunque se han registrado más de 200 especies de vertebrados entre los que destacan, nutria, gineta, garduña, anguila y tritón, el mayor número corresponde a las aves. Aunque son ocho las especies que favorecieron la declaración de ZEPA, destaca la cigüeña negra, inconfundible por su tamaño y el brillo de sus alas cuando las acaricia el sol. Los pocos ejemplares existentes, anidan en roquedos de peligroso acceso, lo que unido a su recelo ante la presencia humana hace que su localización sea muy difícil.