Siete motores, tres de ellos a gasóleo, y hasta 220 caballos de potencia máxima
Las reducidas dimensiones del S40 obligó a Volvo a realizar un sobreesfuerzo técnico para meter los motores bajo el capó, donde incluso cabe un bloque transversal de cinco cilindros en línea en un ejercicio de ingeniería único hasta ahora en la categoría de los compactos. Desde su lanzamiento, aunque será escalonado, el Volvo S40 articula su oferta en torno a siete motorizaciones, tres de ellas a gasóleo. Los dos de cinco cilindros, de 2.5 y 2.4 litros de capacidad, rinden 220 caballos de potencia en el primer caso y 170 (i) y 140 en el segundo. Un bloque 1.8 de cuatro cilindros en línea y de 120 caballos completará la oferta en gasolina. Entre los tres diésel asume especial protagonismo el 2.0D de 136 caballos que es el resultado del programa de desarrollo de motores conjunto de Peugeot y Ford Motor Company. De hecho, un porcentaje altísimo de las ventas del modelo, probablemente muy por encima del 50%, deben girar en torno a esta motorización. Posteriormente, un 1.6, también de cuatro cilindros en línea, cubrirá la parte baja de la gama, tanto por potencia -110 (D) y 100 caballos- como por precio. Los motores de aspiración normal están acoplados a una nueva generación de cajas de transmisión estándar de cinco velocidades, mientras que las versiones de 220 caballos (T5) llevarán la de seis velocidades de los S60 y V70. También el turbodiésel, aunque no es la misma. La automática es ya conocida.