El Ejecutivo español no recibió información sanitaria de los pasajeros del buque hasta el mediodía de ayer
El «Aurora» parte de Gibraltar horas después de que España cerrara la verja
La medida «cautelar» del Gobierno reabre la crisis diplomática con Londres Los sindicatos
Unos pasajeros del «Aurora» abandonan el barco tras atracar en Gibraltar
El Gobierno español ordenó ayer el cierre de la frontera del Peñón al atracar en Gibraltar el buque británico Aurora, cargado con casi medio centenar de pasajeros que estuvieron infectados por un virus que afecta al sistema digestivo. Las autoridades sanitarias alegaron que se trata de una medida «excepcional y preventiva». A pesar de la enérgica resolución, la ministra de Sanidad, Ana Pastor, aseveró que el desembarco de los afectados no entrañaba «ningún peligro para la salud pública». El buque crucero británico zarpó ayer desde el puerto de Gibraltar a las 18.15 horas rumbo a Southampton, en Inglaterra, su punto de origen. Unos 400 personas de las 1.900 que componían el pasaje del buque habían contraído el virus Norwalk, un microorganismo que produce gastroenteritis, aunque los afectados se recuperan a los dos días. La frontera permaneció cerrada a lo largo de todo el día. La clausura de la verja transcendió el ámbito sanitario y dio lugar a un incidente diplomático que despertó la irritación del titular de Exteriores del Reino Unido, Jack Straw. El Ejecutivo de Aznar se atrevió a dar un paso que enrarecía las relaciones con Londres al entender que el Gobierno de Tony Blair no satisfizo las demandas de información ni cumplió con el procedimiento habitual para estos casos. Quince minutos antes de que atracara el crucero Aurora , cuyo pasaje no pudo pisar tierra en varios puertos de Mediterráneo, se cerró la verja que une España con la colonia británica. Eran las 7.30 horas de la mañana cuando se ejecutó la orden, que no tenía precedentes desde 1985. Trayecto Antes de recalar en la colonia, el barco había errado por varios lugares del Mediterráneo sin que se le permitiera amarrar en El Pireo (Grecia), Venecia (Italia) o Dubronik (Croacia), lo que obligó al capitán a poner al buque rumbo a Gibraltar, última escala del viaje. Los pasajeros que desde el jueves estaban libres de los síntomas del virus, vómitos y diarreas, pudieron bajar a tierra gibraltareña. Tan sólo 11 pasajeros sufrían aún las molestias causadas por la infección. De acuerdo con la empresa propietaria del barco, más de 500 pasajeros y 17 miembros de la tripulación fueron atacadas por el virus. La decisión obligó a que la ministra Ana Pastor suspendiera un viaje programado a Guinea Ecuatorial y se desplazara de forma urgente a La Línea de la Concepción, donde arguyó que el motivo de la medida estriba en la necesidad de evitar «cualquier riesgo para la salud que se pudiera producir entre los ciudadano españoles». El Gobierno español informó de la iniciativa a la Comisión Europea, que admitió que se trataba de una medida recogida en las leyes comunitarias.