CRÉMER CONTRA CRÉMER
Los más famosos de la tribu
ME DICE mi profesor de gimnasia que a la vista de la relación publicada en los medios de comunicación social y religiosa, con los nombres de los personajes, personajillos o menganos de la nómina general de valores de España, se ha sentido ofendido, humillado y un tanto avergonzado. Y cuando me lo pregunta, le respondo que yo no. Que el mundo que representan los nominados en esa especie de proclamación universal de «cantamañanas» no es mi mundo. Y que cuanto se refiere a esos famosos y famosas me la trae absolutamente floja. Aunque evidentemente la información servida sí que es para tomar la cosa en serio y para elevar la queja imprescindible a los más altos estamentos, dado que, conociendo la falta de sensibilidad cultural de la mayor parte del personal, no tiene nada de extraño de que en la tal relación no aparezca ni un solo escritor, ni un filósofo, ni un catedrático de ago, ni un profeso de viento Nada. El primer puesto en la escala de «famosos» de la tribu, aparece una tonadillera, la señora Pantoja, siguiendo sus huellas el candidato para Jefe del Gobierno así que lo dejé definitivamente el actual ocupante de la Moncloa, que como va para abuelo, dice que le ha llegado la hora de empezar de nuevo. Esto del famoseo es uno de los mecanismos de que se vale nada menos que el Instituto Gallup, que viene a ser como la madre del cordero de la calicata nacional y según este instrumento el tercero en discordia puede ser un señor Julián Muñoz, ex alcalde de Marbella y complemento sentimental de la señora Pantoja. Esto es como para mear y no echar ni gota me dice el chico de la barra y yo lo creo cuando confirmo que entre los personajillos figurados en esta declaración penitencial, aparecen un tal señor David Bisbal por delante del secretario general del PSOE Don José Luis Rodríguez Zapatero, al cual sigue el señor Andrés Pajares y ya con el 0,8% de los votos, el Rey de España don Juan Carlos. ¡Por favor, señora, no se me ponga así, piense que España y ellos son así, señora, y que esto no lo cambia ni el Emperador de los Estados Unidos de América y de Europa! Semos como semos y este despliegue de personajes lo dice todo. No faltan ni mucho menos en la lista los Raúl, los Ronaldo, Julio Iglesias, Ana Obregón, Belén Esteban o Yola Berrocal. Yo, señora, ignoro los valores de algunos de estos personajes, pero si fuera rey, más aún, si fuera Mariano Rajoy o Rodríguez Zapatero, denunciaría por injurias ante los Tribunales más exigentes a quienes han tenido la mendaz idea de incluirme en la tal o cual lista junto a figuras del cante o del mogollón televisivo, tales Jesús Gil o un tal Dinio. Quede constancia en este comentario sobre la marcha que ninguno de los congregados figura ni entre predilectos ni entre aquellos ajenos a mi cuidado. Lo que de verdad me ha dolido y me exaspera es que acaso, quién sabe, efectivamente estos y no otros son los valores con los que podemos contar. Y esta conclusión es tristísima. ¡Pobre España! Debieran rezar los tradicionalistas del bando y no proyectar sobre la pantalla nacional, posiblemente para espantar miedos y borrar pecados propios la anécdota del secretario general del Pesoe sentado al paso de la bandera de la patria de Mac Kinley, aquel que se sacó lo del Maine para echarnos al agua.